LOS TRASTÁMARA LLEGAN A LA CORONA DE ARAGÓN

El 2 de abril de 1416 murió Fernando I de la Corona de Aragón, también conocido como Fernando de Antequera. Su reinado fue muy corto, pues apenas duró cuatro años, pero aun así marcó su impronta por el mero hecho de ocupar el trono aragonés.

Retrocedamos un poco en el tiempo. El 31 de mayo de 1410 murió en Barcelona Martín I “el Humano”. Sus cuatro hijos habían muerto ya, sin dejar ninguno de ellos descendencia legítima. Sólo su hijo Juan le había dejado un nieto, Fadrique de Luna, pero fuera del matrimonio, por lo que, a pesar de los intentos del rey para que heredara su nieto, no consiguió suficientes apoyos para ser jurado como tal por las cortes.
Muerto Martín I, la Corona de Aragón se encontraba con su casa real, la Casa de Aragón-Barcelona, “extinta”, y sin un heredero al trono. Se abrió un periodo de interregno de dos años, en los que el gobierno de la corona se llevaría a cabo por las cortes con sus diferentes estamentos, aunque muchos nobles y altos cargos eclesiásticos pugnaron por lograr una mayor cuota de poder.
Hasta seis pretendientes al trono llegó a haber, con las consiguientes tensiones y el temor a una guerra civil que esto conllevaba.

Del primer pretendiente ya hemos hablado, Fadrique de Luna, nieto ilegítimo de Martín I. Estaban también Jaime II, conde Urgell, que era bisnieto de Alfonso IV; Alfonso de Aragón y Foix, conde de Denia y Ribagorza, nieto por parte de padre de Jaime II, que fue sustituido al morir por su hermano Juan de Prades; Luis de Anjou, conde de Calabria y nieto por parte de madre de Juan I; y por último Fernando de Trastámara, nieto por parte de madre de Pedro IV “el Ceremonioso”. Es decir, que la sucesión se había convertido en un batiburrillo importante…

Todos ellos tenían parentesco con la Casa de Aragón, por lo que finalmente se decidió en las cortes de Calatayud de 1411 que el sucesor fuera elegido por un Parlamento General de la Corona. Cada Estado comenzó a formar sus asambleas, aunque esto provocó disputas. Por ejemplo, en el Reino de Valencia, cada facción acabó formando su propia asamblea para apoyar a su candidato predilecto, llegando incluso estas facciones a enfrentarse en la Batalla de Murviedro -1412-, en la que ganaron los partidarios de Fernando de Trastámara.

La Asamblea del Reino de Mallorca fue asumida por la del Principado de Cataluña, aunque finalmente también mandarían comisionados y observadores. Fue finalmente la asamblea del Reino de Aragón, celebrada en AlcañizTeruel– la que prevaleció al tener el apoyo del Papa Benedicto XIII, más conocido por sus amigos como el Papa Luna. En esta asamblea se llegó a un acuerdo, la llamada Concordia de Alcañiz -15 de febrero de 1412-, en la que el Principado de Cataluña y el Reino de Aragón acordaban establecer un lugar donde reunirse cercano a la frontera entre ambos Estados, y donde acudirían nueve compromisarios, tres de cada estamento social, que serían los que deliberarían cuál de los candidatos era el más apto para ser el nuevo rey de la Corona de Aragón.

El lugar elegido fue Caspe, por estar cercano tanto a Cataluña como al Reino de Valencia. La elección de los compromisarios fue encomendada por el parlamento aragonés al gobernador de Aragón y al Justicia Mayor.
Por Aragón fueron designados como compromisarios Domingo Ram, obispo de Huesca; Francisco de Aranda, enviado por Benedicto XIII y Berenguer de Bardají, jurista y letrado de las Cortes de Aragón.
Por parte catalana se designó a Pedro de Sagarriga, arzobispo de Tarragona; Bernardo de Gualbes, consejero de Barcelona y Guillem de Vallseca, letrado de las cortes catalanas.
Y por Valencia se eligió a Bonifacio Ferrer, prior de la Cartuja de Portaceli, Vicente Ferrer, monje dominico y a Pedro Beltrán, experto en derecho.

El 22 de abril de 1412 comenzaron en Caspe las deliberaciones, y sería el 25 de junio cuando se anunció el acuerdo entre los compromisarios de elegir a Fernando de Trastámara como rey de la Corona de Aragón. Su grado de parentesco con la Casa de Aragón era mayor que el del resto de pretendientes a pesar de que ese grado le venía por parte de madre, pues las leyes de Aragón sí que reconocían la transmisión jurídica de los derechos por parte materna, cosa que no sucedía en otros reinos.

Fue pues de esta forma como la casa de Trastámara, originaria de Castilla, llegó a reinar también en la Corona de Aragón, siendo una de las numerosas razones por las que ambos reinos empezarían a tener cierto acercamiento entre sí, llegando medio siglo después a unirse dinásticamente con el matrimonio entre Fernando e Isabel.

Algunos investigadores aseguran que la Casa de Aragón no se extinguió y siguió reinando hasta la llegada de los Habsburgo con Carlos I, pero aunque se puede ver cierta continuidad, lo cierto es que una nueva dinastía comenzaba en el trono, lo que provocó una mayor interacción política entre ambos reinos.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza

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