CARLOS V Y ARAGÓN

El 21 de septiembre de 1558 murió en el Monasterio de Yuste el emperador Carlos V –Carlos I de Aragón y de Castilla- . Carlos V era hijo de Juana “la Loca” y Felipe “el Hermoso”. Eso implicaba que heredaba por parte de sus abuelos paternos Austria, Flandes y el derecho al trono del Sacro Imperio Germánico; y por parte de sus abuelos maternos la Corona de Aragón, Castilla y las Indias Occidentales –América-.

Fue rey de los dos grandes reinos hispánicos por mero azar y no sin pocas dificultades. Fernando “el Católico” gobernó en Castilla mientras vivió Isabel. En cuanto esta murió, pasó a ser rey de la Corona Aragón y a gobernar Castilla su hija Juana “la Loca” y su marido Felipe “el Hermoso”, padres de Carlos V y de Fernando. Felipe “el Hermoso” era duque de Borgoña e hijo de Maximiliano de Austria, emperador del Sacro Imperio Germánico. Fernando el Católico lo consideraba un traidor proclive a pactar con Francia, su enemigo mortal. Por ello, se casó por segunda vez con Germana de Foix con el único objetivo de tener un hijo y evitar así, que a su muerte, Juana “la Loca” y Felipe “el Hermoso” heredaran también la Corona de Aragón. Casi consiguió su objetivo, pues en 1509, nació fruto de este matrimonio, Juan. De haber sobrevivido, Carlos V habría heredado Castilla y Juan la Corona de Aragón pero tan sólo vivió unas pocas horas. Afortunadamente para Fernando “el Católico”, Felipe “el Hermoso” murió muy pronto y consiguió que incapacitaran para reinar a su hija Juana, declarándola loca. Entonces Fernando “el Católico” volvió a gobernar en Castilla como regente de Juana y en Aragón como rey, mientras su nieto Carlos, el heredero, era educado en Flandes y él mismo se encargaba de la educación de su hermano pequeño Fernando. De hecho, estuvo a punto de ser Fernando el heredero por haber sido educado en sus tierras. Pero al final, en su lecho de muerte, en 1516, decidió que fuera rey de Castilla y de Aragón, Carlos V, por ser el primogénito.

Finalmente, no con pocas intrigas, tras la muerte de su abuelo, Carlos acabó siendo reconocido como rey de Castilla y como rey de Aragón, tras jurar sus fueros en 1518. Fue capaz de lidiar su fuerte carácter y personalidad con la paciencia y atención especial que requería el reino de Aragón dentro de un Imperio europeo y universal.

A la llegada de este a Zaragoza se encontró con que el partido de su hermano Fernando era muy poderoso en este reino y de hecho, tuvo que convencer al arzobispo de Zaragoza y virrey de Aragón, Alonso –hijo bastardo de Fernando “el Católico”- para que le apoyara en las Cortes. Incluso tuvo que transigir que su hermano Fernando fuera el heredero al trono mientras el propio Carlos no lograra descendencia, cosa que no sucedería hasta una década después. Durante más de ocho meses, desde mayo de 1518 a enero de 1519, Zaragoza se convirtió en la capital de todos sus vastos territorios. Allí, el Consejo de Indias que en aquel momento residía en Zaragoza, al igual que el resto de la Corte que acompañaba al monarca, aprobó la empresa de mandar una misión exploratoria para llegar a las «islas de las Especias -actual Indonesia-»  por el oeste, bordeando el continente americano. La expedición fue comandada por Hernando Magallanes, que junto a Elcano, de esta guisa terminaron por dar la primera vuelta al mundo en la historia del ser humano, ahí es nada.

Los años 1519-1522 fueron años convulsos para el joven monarca. En Valencia tuvieron lugar revueltas antinobiliarias, llamadas Germanías. Y en Castilla, desde 1520, se produjo el levantamiento de los comuneros, causado por la preferencia en la Corte de nobles flamencos en lugar de castellanos y por la recaudación de una importante suma para ser elegido como emperador del Sacro Imperio Germánico –utilizó este dinero castellano para comprar a los electores alemanes y obtener el título imperial- . Sin embargo, en Aragón fueron años tranquilos, gracias en gran parte a Alonso de Aragón -bastardo de Fernando “el Católico”-, arzobispo de Zaragoza y virrey del reino. Mientras prácticamente toda península estaba levantada en armas, Aragón era un oasis de paz, situación de la que sacó provechó.

En 1529 tuvo lugar el Tratado de Zaragoza entre Portugal y Carlos V. Realmente se firmó en Lérida pero por su lugar de gestación se conoce como Tratado de Zaragoza. Mediante este tratado, el emperador renunciaba a las islas de las Especias –a las que poco años antes había llegado Magallanes- en favor de Portugal, a cambio de una suma de dinero, evitando así conflictos con los portugueses.

Por último, en 1528 dispuso la construcción de la Acequia Imperial de Aragón -antecedente del Canal Imperial de Aragón- y en 1542 concedió un privilegio por el cual, años más tarde, se construiría la Universidad de Zaragoza.

A pesar de los miedos de su abuelo Fernando II de Aragón, en comparación con sus descendientes, fue un monarca que atendió los problemas de los aragoneses y que se involucró en la política del reino. Prueba de ello fue su asistencia a las Cortes aragonesas hasta en 8 ocasiones, algo nada común en la dinastía de los Austrias.

 

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza.