OCTAVIO DE ARAGÓN Y EL BOMBARDEO DE ESTAMBUL

Hacemos un viaje al pasado para desenterrar uno de los episodios más curiosos de la Edad Moderna: el bombardeo de Estambul, capital del poderoso Imperio Otomano, por parte de una pequeña flota comandada por un Aragón.

Nos vamos en primer lugar hasta las últimas décadas del siglo XIII, cuando Pedro III de Aragón invadió el Reino de Nápoles, cuya corona ostentaba el francés Carlos de Anjou, aduciendo los derechos dinásticos de la esposa del aragonés. Hablamos de la Guerra de las Vísperas Sicilianas. El largo conflicto terminó con la conquista para la Casa de Aragón de la isla de Sicilia, teniendo en este conflicto el inicio de grandes linajes ligados a la Corona de Aragón. Por ejemplo, el más famoso de ellos, el almirante Roger de Lauria.

Galeras-en-combate-cropPero también podemos ver a un pequeño linaje que, aparentemente, nació de un hijo ilegítimo de Pedro III, que aún así terminaría llevando el apellido real y que con el paso del tiempo formó uno de los linajes más viejos de Sicilia: los Aragón o Aragona. Así empieza esta familia de la nobleza siciliana que, hasta comienzos del siglo XVI, tuvo un poder relativamente marginal en la isla. Pero desde entonces, el conglomerado de Estados que heredaron los Habsburgo conformó la Monarquía Hispánica, proyectando su poder a buena parte del mundo, algo que el linaje siciliano de los Aragón aprovechó. Sus servicios a la Monarquía aumentaron en cantidad e importancia, destacando los de Carlos de Aragón Tagliavia, que se convirtió en señor de Terranova. Y es aquí cuando llega el protagonista de esta pequeña historia, que será el hijo de Carlos: Octavio de Aragón.

Nació en Palermo en el año 1565, y al no ser el primogénito para heredar los títulos patrimoniales de su familia fue formado para seguir la carrera militar. Ya de joven fue destinado a Flandes, estuvo a las órdenes de Alejandro Farnesio en campañas como el socorro de París de 1590, cuando los hugonotes franceses liderados por el futuro Enrique IV estaban asediando a la católica capital gala y los tercios hispanos la socorrieron.

Tras estos años, Octavio de Aragón pidió ser destinado a la lucha en la mar, entrando al servicio del duque de Osuna, virrey de Nápoles y Sicilia, y cuya flota se estaba batiendo el cobre con la poderosa armada otomana en el Mediterráneo. Pues realmente la lucha en el Mare Nostrum por su control era la de dos titanes como eran en ese momento la Monarquía Hispánica y el Imperio Otomano.

En el año 1616, el invierno se echaba encima y era costumbre que las naves hibernaran en puerto para pasar la época de los temporales. Sin embargo, el duque de Osauna, que en ese momento estaba logrando numerosas victorias frente a los turcos, decidió aprovechar el momento de fortuna para lograr una última victoria aquél año. Dio a Octavio de Aragón el mando de 9 galeras para que atacara en la medida de lo posible las costas turcas. Sin embargo, el marino siciliano se tomó las órdenes al pie de la letra. Ordenó decorar sus naves a la usanza de como lo hacían las galeras del sultán y comenzó a navegar en dirección a la misma capital del imperio: Estambul.

Allí, disfrazados, se plantaron por sorpresa y comenzaron el cañoneo sobre las defensas de la ciudad. Evidentemente los daños provocados no fueron grandes, pero lo importante era el mensaje que se quería llevar a la Sublime Puerta. Las naves de la Monarquía eran capaces de plantarse ante las mismas puertas del sultán. Tras la sorpresa, la armada otomana se reorganizó y comenzó a intentar bloquear el estrecho de los Dardanelos para evitar la huída del enemigo, pero aprovechando la oscuridad de la noche, la niebla y el viento a favor lograron huir y seguir atacando otras zonas de la costa.

Finalmente, acabaron cortándoles el paso 10 naves turcas, a las que Octavio de Aragón decidió atacar con un éxito total, apresándolas a todas sin perder ni una de sus naves. ¿El botín? Más de 1’5 millones de ducados. Tras esa victoria la escuadra logró regresar sin más incidencias hasta su base en Nápoles para pasar el invierno y, por supuesto, gastarse lo ganado en batalla…

Sergio Martínez Gil

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza


Bibliografía básica

• CANALES, Carlos., y DEL REY, Miguel; “Naves mancas. La armada española a vela”, Edit. Edaf, 2011.

• Real Academia de la Historia – Carlos de Aragón y Tagliavia

• Web “Todo Avante” – Octavio de Aragón

• Web “Todo a babor” – El bombardeo de Constantinopla por galeras españolas en 1616