PEDRO I DE ARAGÓN

El 27 de septiembre de 1104 murió Pedro I, rey de Aragón, en el valle de Arán. Al menos, según nos cuenta Iglesias Costa, quien sostiene que lo más probable es que muriera entre el 27 y el 30 de septiembre, ya que Ubieto Arteta sitúa su muerte en septiembre pero no precisa la fecha.

Pedro I fue rey de Aragón y de Pamplona entre los años 1094 y 1104. Sucedió a su padre Sancho Ramírez y cumplió la promesa que le hizo a este en su lecho de muerte. En 1096 logró conquistar Wasqa –Huesca- a los musulmanes tras vencer en la famosa Batalla del Alcoraz. Por fin Aragón lograba poner el pie en el llano y lograr sus fértiles tierras, dejando de ser un pequeño reino encorsetado en los altos valles del Pirineo. Sus dos hijos murieron antes que él, y por ello fue sucedido a su muerte por su hermano, el gran Alfonso I “el Batallador”.

Aunque hasta 1094 no fue rey de Aragón y Pamplona, comenzó su actividad política mucho antes. A partir del año 1085 ya figuraba en la documentación como rey de Sobrarbe y Ribagorza, eso sí, bajo la suprema autoridad de su padre, Sancho Ramírez. La concesión en vida del rey del título de “regulo” a algunos de sus hijos en alguno de sus territorios, era una tradición familiar que se remontaba a época de Sancho III el Mayor de Pamplona. Con esto, los príncipes de Aragón adquirían experiencia para reinar y estaban preparados para ejercer su función a la muerte de sus padres. En el año 1089 su padre le nombró «rey de Monzón» encargándose de la defensa del curso medio del Cinca de los ataques fronterizos musulmanes de la taifa de Lérida. Este reino persistió independiente hasta que el municipio de Monzón pasó a manos de los templarios.

En esta etapa ocupó plazas cercanas a Lérida, a Barbastro y a Zaragoza. Puede que participara en el año 1086, junto a Alfonso VI de Castilla, en la Batalla de Sagrajas, donde el monarca castellano sufrió una gran derrota a manos de los almorávides; si bien es verdad, con pocas pérdidas territoriales. También se alió con el Cid, alianza que perduró durante todo su reinado, obteniendo un gran número de posesiones en Castellón. Y es que el Cid, al contrario de lo que la gente piensa, no era más que un mercenario que trabajaba al servicio del mejor postor. Tan pronto se aliaba con los aragoneses, como con los monarcas de la taifa de Saraqusta, como con los castellanos. En cualquier caso, estas posesiones en la actual provincia de Castellón fueron efímeras, ya que enseguida fueron recuperadas por los almorávides para los musulmanes.

Con toda esta experiencia previa, comenzó su mandato como rey de Aragón y Pamplona, al fallecer su padre en el fracasado asedio de Huesca del año 1094. Fue un reinado muy corto, ya que murió tan sólo 10 años después. Sus mayores logros fueron conquistar Huesca en 1096, tras la Batalla de Alcoraz, aquella batalla en la que según la leyenda se apareció San Jorge; y preparar el terreno para que su hermano Alfonso I el Batallador, quien le sucederá en el trono al morir sin descendencia, ocupara definitivamente Zaragoza.

 

Santiago Navascués Alcay.

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza.