LA CONCORDIA DE VILAFRANCA DEL PENEDÉS

El 21 de junio de 1461 se celebró la Concordia de Vilafranca del Penedés entre Juan II y los catalanes.

En el siglo XV Cataluña estaba inmersa en una profunda crisis que afectaba a toda Europa Occidental, causada por la peste negra que provocó una caída demográfica en picado, lo que a su vez originó una depresión económica, afectando especialmente al campo que ya no producía como antes.

Esta coyuntura económica llevó aparejada una crisis social, ya que los grandes señores que veían disminuir sus rentas empezaron a oprimir con dureza a los labradores. Las quejas de los labradores fueron atendidas por el rey Alfonso el Magnánimo en la primera mitad del siglo XV, ya que quería tener un mayor control de la nobleza, aliada de los poderes institucionales de Barcelona. El rey de Aragón pertenecía a la casa Trastámara que provenía de Castilla y por lo tanto, tenía una concepción mucho más autoritaria de la monarquía, siendo uno de sus objetivos limitar el poder de la nobleza y de las instituciones políticas de la Corona de Aragón, planes que estaban en sintonía con la Europa del momento en la que los monarcas intentaban afianzar su poder absoluto.

Se fraguaron en Cataluña dos bandos con diferentes políticas económicas. Por un lado, La Biga, formado por grandes señores que vivían de las rentas, que se oponían a las alteraciones monetarias. Y por otro lado, La Busca, formado por pequeños comerciantes y mercaderes que defendían la devaluación de la moneda y medidas proteccionistas.

Su sucesor Juan II heredó todos estos problemas. Este se casó con Blanca I de Navarra y según lo dispuesto en las capitulaciones matrimoniales de 1419, en caso de morir Blanca I de Navarra antes que Juan II, este no sería rey de Navarra, sino que lo sería su hijo. De hecho así ocurrió, fruto de este matrimonio nació el Príncipe Carlos de Viana y al morir su madre, según lo acordado, le correspondía reinar en Navarra a él y no a su padre Juan II. Sin embargo, en el testamento de la reina Blanca, que murió en 1441, pedía a su hijo que no tomase el título real sin la aprobación y bendición de su padre.

Esto condujo a una guerra entre Juan II y su hijo el Príncipe de Viana por el trono de Navarra. Os estaréis preguntando ¿qué tiene que ver esto con los acontecimientos de Cataluña? Enseguida os lo contamos.

El enfrentamiento entre padre e hijo adquirió un cariz de guerra civil entre los navarros, los agramonteses apoyaban al rey Juan y los beamonteses al príncipe Carlos de Viana. Juan venció al príncipe Carlos y en 1460 ordenó el segundo encarcelamiento de su hijo.

Esta circunstancia fue aprovechada por las Cortes de Cataluña que, reunidas en Lérida, eligieron un Consejo del Principado que exigió al rey la inmediata liberación de su hijo. Esto fue acompañado de un levantamiento de los beamonteses navarros y del hostigamiento castellano en las fronteras de Aragón, lo que hizo ceder al rey. Al monarca no le quedó más remedio que liberar a Carlos y firmar la Concordia de Vilafranca del Penedés en 1461, donde se hacía concesiones a la oligarquía barcelonesa que, se tomaba así la revancha por el apoyo de su antecesor Alfonso el Magnánimo a los campesinos y prohibía al rey la entrada en Barcelona sin permiso del Consejo.

Pero tres semanas después de su liberación, murió el Príncipe de Viana, lo que alteró la débil pacificación alcanzada en la Concordia de Vilafranca. La Busca y los campesinos se rebelaron en 1462 contra la oligarquía barcelonesa y Juan II entró en Cataluña con el apoyo del rey de Francia, sin el permiso del Consejo.

El Consejo del Principado internacionalizó el conflicto ofreciendo el Principado de Cataluña a candidatos extranjeros como fueron el rey de Castilla, el rey de Portugal y Renato de Anjou que por avatares del destino acabaron muriendo.

Al final, después de una compleja trama de alianzas en las que hubo cambios de bandos, Juan II se alió con Castilla, casando a su hijo Fernando II con Isabel de Castilla –los conocidos Reyes Católicos– .

Por último, Barcelona, sin alianzas exteriores al morirse todos sus candidatos al Principado, acabó siendo derrotada definitivamente en 1472.

 

Santiago Navascués Alcay.

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza.