EL MONASTERIO DE PIEDRA

El monasterio de Piedra, muy cerca de la localidad de Nuévalos -Zaragoza-, esconde una gran historia de más de 800 años, y no sólo por sus espectaculares parajes naturales. Fue fundado en el año 1194 dentro de un programa de repoblación impulsado por la corona en las zonas más próximas a las fronteras con el islam, y concedido a la orden cisterciense, por entonces en plena expansión en la Península Ibérica. Para su establecimiento se tomó como base el anterior castillo de Piedra Vieja, el cual fue donado por Alfonso II de la Corona de Aragón a la orden del císter.

Los edificios empezaron a construirse a partir del año 1203, impulsados por un grupo de monjes cistercienses provenientes del monasterio de Poblet -Tarragona-, aunque no comenzaron a ser realmente habitados hasta el año 1218, ya durante el reinado de Jaime I “el Conquistador”. Su desarrollo tuvo tres etapas bien diferenciadas. La primera fase, caracterizada por las construcciones del gótico primitivo -s. XIII- e incluso del románico tardío, como es el caso de la iglesia abandonada. Una segunda fase, de estilo gótico-renacentista -s. XVI-, y una tercera y última en el siglo XVIII en el que se impone el estilo barroco.

12610718174_74a1fb11f9_bEl monasterio de Piedra fue un verdadero foco económico durante toda la Edad Media y buena parte de la Moderna, e incluso fue el lugar en el que en 1534 se cocinó el primer chocolate de Europa. ¡Casi nada! Ya desde finales del siglo XVIII y sobre todo en el XIX se fue acentuando su decadencia hasta que por fin, la famosa desamortización del ministro de hacienda Juan Mendizábal en 1836 supuso su golpe final. La desamortización fue un plan impulsado por el gobierno en época de Isabel II -Isabel I de Aragón- con el cual el Estado expropió numerosos monasterios que estaban en decadencia y que tenían numerosas tierras de labranza sin utilizar para luego subastarlas y lograr recuperar las maltrechas finanzas de la corona. El monasterio de Piedra fue uno de los afectados, siendo comprado por el barcelonés Juan Federico Muntadas, quien abrió una hospedería de hidroterapia, lo que ayudó a que se conservara buena parte del recinto monástico, -aunque se perdieron edificios como la iglesia-, además de una piscifactoría pionera en España. Muntadas aprovechó además para crear una ruta por las inmediaciones para los clientes hospedados, formándose el espectacular parque natural del monasterio de Piedra, uno de los parajes más bellos de España.

Sergio Martínez Gil

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza