LA BATALLA DE ALMANSA

El 25 de abril de 1707 tuvo lugar la batalla de Almansa. Esta se produjo en el contexto de la Guerra de Sucesión y aunque se localizara en la provincia de Albacete, tuvo importantísimas consecuencias para Valencia y para la Corona de Aragón en general.

Carlos II el Hechizado, último de los monarcas de la casa de los Austrias, murió sin descendencia. Puesto que se sabía que estaba enfermo, que era estéril y que no podría dejar descendencia, en los últimos años de su reinado, su sucesión se convirtió en un asunto de relevancia internacional.

Tenían derechos, tanto el rey Luis XIV de Francia como el emperador Leopoldo I del Sacro Imperio Germánico de la casa de los Habsburgo, debido a que las madres de ambos eran hijas de Felipe III –abuelo de Carlos II- y las esposas de ambos eran hijas de Felipe IV – padre de Carlos II el Hechizado -.

La Corte estaba dividida, ya que unos eran partidarios de que Luis XIV heredara los territorios de la monarquía hispánica y otros querían que lo hiciera el austriaco Leopoldo I. Luis XIV temía que si Leopoldo I heredaba los territorios de la monarquía hispánica, Francia quedaría rodeada como en época del emperador Carlos V. E Inglaterra y las Provincias Unidas –actual Holanda- temían que si Francia se hacía con los territorios de la Monarquía Hispánica, se convirtiera en una gran potencia que les impidiese el comercio con las Indias.

De espaldas a la corte española, Francia, las Provincias Unidas e Inglaterra acordaron que el archiduque Carlos de Austria –hijo menor de Leopoldo I– fuera reconocido como heredero pero dejando los territorios italianos y Guipúzcoa a Francia. Sin embargo, Austria no estaba satisfecha, ya que reclamaba todos los territorios y la corte española tampoco porque esto supondría la desmembración de los territorios de la Monarquía Hispánica.

Carlos II testó el 2 de octubre de 1700, un mes antes de su muerte, nombrando a Felipe de Anjou –nuestro Felipe V que era nieto de Luis XIV– “sucesor… de todos mis Reinos y dominios, sin excepción de ninguna parte de ellos”. En su testamento dispuso también que Felipe V, debía respetar las diferentes leyes, fueros, constituciones y costumbres de sus diferentes reinos y que debía renunciar a heredar el trono francés.

Carlos II, presionado por su corte eligió al monarca más poderoso de la época para asegurarse que no se desmembrarían sus territorios. Francia aceptó el testamento, lo que implicaba romper el acuerdo con las Provincias Unidas y con Inglaterra porque Felipe V no renunció a Guipúzcoa y a sus territorios italianos. Por si fuera poco, Luis XIV hizo una declaración formal de conservar el derecho de sucesión de Felipe V al trono de Francia; y presionó a su nieto Felipe V para que abriera los puertos de las Indias a los franceses.

Era demasiado y en 1701 estalló la guerra entre Inglaterra, las Provincias Unidas, el archiduque Carlos de Austria y los austracistas españoles contra el Borbón Felipe V, Francia y los españoles partidarios de los borbones. Fue por consiguiente una Guerra Civil e Internacional.

Estalló una sublevación austracista en Cataluña y en Valencia que se convirtieron en base de operaciones de los aliados contra Francia. Es en este contexto en el que estalla la batalla de Almansa en 1707.

El ejército austracista controlaba los mares y poseía una mejor logística. El plan era avanzar hasta Navarra y hacerse con el control de los Pirineos para cortar la comunicación entre el ejército de Felipe V que estaba desperdigado y Francia. De camino, el ejército austracista se entretuvo más de la cuenta en el asedio de Villena, en la provincia de Alicante, que resistió mucho más de lo esperado. Al ejército borbónico le dio tiempo de recomponerse y el general inglés Galway fue informado de que el ejército borbónico estaba en las cercanías pero fue mal informado y creyó que los borbónicos estaban en inferioridad numérica, así que en lugar de rehuir el combate y avanzar hacia el norte, siguiendo el plan establecido, decidió entablar batalla en Almansa contra el ejército borbónico. Sin embargo, este estaba en superioridad numérica y la derrota del ejército austracista fue aplastante.

Las consecuencias fueron que el ejército borbónico tuvo acceso al Reino de Valencia que resistió de manera enconada y por ello fue arrasado. Y que se promulgó el Decreto de Nueva Planta, que suponía la eliminación de los fueros de Aragón y la aplicación de las leyes de Castilla en la Corona de Aragón, lo que implicaba su desaparición. Es a partir de entonces y no antes, cuando se puede hablar de Reino de España, ya que hasta entonces en la Península Ibérica había varios reinos, todos ellos gobernados por la casa de los Austrias pero totalmente independientes con sus respectivas leyes y formas de gobierno.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza

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