SAN JORGE, NUESTRO PATRÓN Y EL ORIGEN DE SU POPULARIDAD

Ciertamente, no se nos ha ocurrido un tema más apropiado para el artículo de hoy, 23 de abril, día de San Jorge, patrón de Aragón.

San Jorge no sólo es patrón de Aragón, sino que es uno de los santos más populares en el mundo entero. Puede que os extrañe ver un artículo sobre San Jorge en la sección de Historia Antigua y Arqueología, seguramente, porque no os imagináis el origen de su popularidad, que hay que buscarlo en la más remota antigüedad. San Jorge encarna en su única figura multitud de mitos antiguos de diferentes culturas muy arraigados, sobre todo en la parte oriental del Imperio Romano, y sus principales atribuciones están relacionadas con esta serie de mitos.

No es muy común empezar la casa por el tejado, pero también es sabido que es mejor dejar el plato fuerte para el final, así que esperamos que no os sobresaltéis si comenzamos a hablaros del significado e importancia de San Jorge en Aragón para después hablaros de su popularidad en el mundo entero y de las causas de ésta, llevándoos hasta la Edad Antigua.

SAN JORGE Y ARAGÓN

Cuenta la leyenda que en el año 1096 en la batalla de Alcoraz, en la que el rey Pedro I de Aragón se disputaba con los moros la ciudad de Huesca, estaban las huestes del rey aragonés en serios apuros, pues el rey de Saraqusta –actual Zaragoza– acudió en socorro del rey moro de Huesca con un numeroso ejército, poniéndose los musulmanes en superioridad numérica. Pedro I pidió ayuda a Dios y, de repente, ante la sorpresa de todos, apareció en la batalla San Jorge junto con un caballero alemán en el lomo de su mismo caballo, al que le hizo desmontar. Por la mañana, el santo ya se había aparecido en una batalla contra los musulmanes en AntioquíaSiria–. En esa batalla abatieron al caballo de un cruzado alemán al que San Jorge le hizo subir al lomo de su caballo y lo teletransportó, junto con él mismo, a la batalla de Alcoraz. Una vez allí, el uno a pie y el otro a caballo, causaron grandes bajas en el ejército moro que huyó despavorido ante la feroz acometida. Al final de la batalla los aragoneses encontraron las cabezas de cuatro reyes moros. Ése es el origen del tercer cuartel del escudo de Aragón en el que aparece la cruz de San Jorge y las cabezas de los cuatro reyes moros, como podéis ver en la imagen.

Escudo de Aragón
Escudo de Aragón

Haciendo uso de las palabras de Guillermo Redondo Veintemillas:

La tradición de su adopción como patrón del Reino de Aragón se remonta a esta conocida batalla, esto es, a 1096, como sostienen los cronistas, y muy especialmente Jerónimo de Blancas en el siglo XVI, quien dirá que fue “desde entonces elegido patrón del Reino y de todos los aragoneses”, pero la realidad es muy distinta, ya que los testimonios fiables retrasan tal evento.

En algún momento comenzó a instalarse al santo en la batalla de Alcoraz, pero la primera vez que lo vemos escrito es en el siglo XIV en la Crónica de los Estados Peninsulares.

Las noticias fidedignas más antiguas sobre la presencia del santo en Aragón quizá corresponden a la zona oscense cuando un documento de 1243 supone ya la existencia de un templo bajo la advocación de San Jorge. Desde entonces son numerosas las noticias sobre la existencia de tal iglesia, que se hallaría en el Cerro de San Jorge, cerca del lugar de la batalla, en el mismo emplazamiento que la actual ermita.

Pocos años atrás, en 1201, Pedro II creó la Orden de San Jorge de Alfama y en 1229, Jaime I el Conquistador, cuando relata la entrada de sus tropas en Mallorca, nos dice que “según le contaron los sarracenos, éstos vieron entrar primero a caballo a un caballero blanco con armas blancas”, que Jaime I identifica con el santo.

A principios del siglo XIV, el guerrero y cronista Ramón Muntaner que participó en la expedición de los almogávares comandada por Roger de Flor -nombrado en el primer artículo del blog acerca de los almogávares-, nos cuenta que el almogávar enterró a uno de sus preferidos en el lugar donde supuestamente yacía sepultado San Jorge, en Anatolia; que Roger de Flor mandó hacer una gran bandera al rey de Aragón, otra al rey de Sicilia y una más a San Jorge; y también nos dice que uno de los gritos de guerra de los almogávares era: “¡Afuera! ¡Afuera! ¡San Jorge! ¡San Jorge!”.

A mediados del siglo XIV, Pedro IV el Ceremonioso instituyó la Orden de Caballería de San Jorge, que no hay que confundir con la de Alfama mencionada anteriormente. Además ordenó que se hiciera una capilla bajo la advocación del santo en su alcázar real de la Aljafería.

Según las palabras de Guillermo Redondo Veintemillas:

Esta afición de la realeza aragonesa por el mártir capadocio y el cúmulo de virtudes atribuidas al mismo -vencedor sobre el mal–, además de ayudante de la caballería, llevaron a su adopción por parte de las oligarquías de los distintos territorios de la Corona de Aragón. Finalmente, en las Cortes de 1461 se habían ocupado los sectores dirigentes del Reino de hacer oficial el patronazgo de San Jorge.

LA LEYENDA DE SAN JORGE Y LA EXPANSIÓN DE SU CULTO

Hasta ahora hemos hablado del proceso por el cual San Jorge se convirtió en patrón de Aragón, pero nada hemos dicho sobre la historia del mismo.

Pocos santos han producido una literatura tan amplia en tan numerosas lenguas como San Jorge. Pero la abundancia de estos relatos contrasta con la de elementos históricos que contienen.

La primera versión de la historia del santo es el acta martirial atribuida a Pasícrates en el siglo V d.C., caracterizada por una total indiferencia a la realidad histórica –clara en la sustitución del emperador romano Diocleciano por el persa Daciano o Dadiano–; y por contener elementos judíos y persas. Estas características chocaban con el espíritu grecorromano del Imperio, ya que los persas eran los enemigos acérrimos del Imperio, así que la Iglesia no reconoció esta acta y la consideró falsa, o lo que es lo mismo, apócrifa.

Esta acta original fue escrita en griego y luego traducida al latín. Además de la traducción latina del relato primitivo, se confeccionaron versiones orientales en griego, en copto –lengua de los cristianos egipcios-, siríaco, armenio y etiópico.

A pesar de que son posteriores a la versión atribuida a Pasícrates, la Iglesia ha considerado siempre más puras las actas supuestamente conservadas por los habitantes de Diospolis en Palestina –cerca de la actual Tel Aviv en Israel-, escritas en griego y despojadas de contenido herético e influencias persas. Estas actas constituyen el “texto oficial” que fue aceptado por la Iglesia. Según Francisco Marco Simón:

En sustancia contienen lo siguiente. Jorge nació en Capadocia de padres cristianos. Su padre sufrió martirio y su madre se refugió con él en Palestina. Ingresó en el ejército, donde se distinguió por su valor y su prudencia y, a la edad de 20 años, muerta su madre y heredada una gran fortuna, marchó a Nicomedia –en la actual Turquía-, residencia del emperador Diocleciano. Cuando estalló la gran persecución contra los cristianos, en el año 303, distribuyó su riqueza entre los pobres y declaró su fe ante el emperador. Habiéndosele ordenado sacrificar a los dioses paganos, rehusó y fue condenado a muerte. El relato sigue con una sucesión de torturas que duraron siete días –frente a los siete años del resto de actas, consideradas apócrifas por la Iglesia-, incluyendo la aparición de un ángel al santo –en la versión más antigua es el arcángel Miguel-, la victoria sobre el mago Atanasio, cuyas mortales pócimas ingirió sin efecto alguno, además de milagros como la vuelta de un muerto a la vida. La narración acaba con el episodio de Jorge forzando al demonio que habitaba en la estatua de Apolo a descubrirse, la destrucción de las imágenes de los dioses paganos, la conversión de la emperatriz Alejandra y su ejecución, seguida de la del mártir.

El famoso episodio de la lucha contra el dragón por el que es conocido el mártir, no aparece ni en los manuscritos latinos, ni en los griegos, ni en los orientales antiguos y no tenemos noticias escritas acerca de esta aventura antes de los siglos XI-XII. Fue conocido a partir de la publicación de la Leyenda Áurea de Jacobo de la Vorágine en el que aparece el relato de la lucha de San Jorge contra el dragón. La historia que aparece, y cito textualmente a Francisco Marco Simón, es la siguiente:

Jorge de Capadocia llegó a una ciudad de Libia llamada Silca o Silene, junto a la que vivía un dragón que aterrorizaba a la población. Los habitantes le proveían diariamente de ovejas y, cuando dichos animales comenzaron a desaparecer, hubieron de sortear entre sus propios hijos cuáles debían de servir como alimento del monstruo. Le tocó un día a la hija del rey, que fue mandada al encuentro de la bestia. En el momento en que estaba a punto de devorar a la princesa, apareció Jorge, que lo traspasó con su espada y lo arrastró hasta la ciudad. El santo ahuyentó el temor de sus habitantes, bautizó a un número de 20.000, sin contar a mujeres y niños, y cortó la cabeza del dragón.

Según las fuentes literarias el origen del culto a San Jorge hay que situarlo en Capadocia pero según las fuentes arqueológicas donde más se popularizó su culto y en fechas más tempranas fue en la Franja Sirio-Palestina. En la antigua Diospolis, situada entre Jerusalén y el actual Tel-Aviv, es donde se encuentra oficialmente la tumba del mártir; y ya en el siglo VI, toda Franja Sirio-Palestina se llenó de iglesias e inscripciones dedicadas a este.

También fue objeto de especial devoción en Egipto, donde aparecen las primeras iconografías del santo y de donde proceden muchas de sus actas martiriales. A esto hay que añadir que además es venerado por los musulmanes, que lo conocen como Al-Khidr, que significa “el verde”.

El culto a San Jorge fue traído en los siglos XI-XII a Occidente desde Siria, tras la intervención de los cruzados en Tierra Santa, como hemos visto en el caso de Aragón, donde acabó siendo patrón del Reino.

Por otro lado, en Georgia se creyó que el nombre del país tenía relación con el nombre del santo y por eso allí se le ha rendido culto con gran intensidad: ha habido hasta trece monarcas llamados Jorge y en su bandera aparece la cruz característica de San Jorge, aunque seguramente el origen del nombre del país no hay que buscarlo aquí, sino en el mundo persa.

En la ciudad de Moscú, se convirtió en emblema principal y formó parte del escudo imperial de los zares. De hecho, a los militares rusos se les condecoraba con la cruz de San Jorge y su imagen se imprimió en billetes y monedas rusas.

Al igual que en Aragón, también es patrón de Inglaterra. Allí los militares son condecorados con la cruz de San Jorge; se representó en las monedas inglesas; la bandera de Inglaterra y el escudo de Londres portan la cruz de San Jorge, así como la bandera de Gran Bretaña y la de muchas ex-colonias británicas. También se utilizó la figura del santo en momentos como la Primera Guerra Mundial en carteles publicitarios para enrolarse en el ejército.

En el Imperio Alemán desde finales del siglo XV se promovió la idea de cruzada contra los turcos, siendo el santo que proporcionaría la victoria contra los turcos. También fue representado en las monedas, y Alemania se llenó de órdenes de San Jorge fundadas por los diferentes estados del Imperio Alemán.

Tanto en Italia como en Francia está muy atestiguado su culto, habiendo numerosas órdenes de San Jorge, representaciones artísticas del santo, monedas en las que aparece representado, iglesias y escudos del mismo.

Ante todos estos hechos cabría preguntarse a qué se debe su enorme popularidad. La respuesta es a sus atribuciones.

Guillermo Redondo Veintemillas sostiene que:

San Jorge se convirtió fundamentalmente en el protector de soberanos que luchaban contra el islam o, más sencillamente, contra quien se opusiera a sus intereses y tal es el modelo que sirvió a lo largo de toda la Edad Media, compitiendo en la Península Ibérica con Santiago, también especialista “matamoros” o, simplemente aniquilador de enemigos.

Se consideraba que San Jorge traía la abundancia, que era un santo benefactor, dispensador de buenas cosechas. Y por último, también fue invocado como protector de la salud y, en general, su imagen gozó de poderes apotropaicos.

Pero ¿cuál es el origen de la atribución de todos estos poderes?

SAN JORGE COMO PROTECTOR DE LOS CABALLEROS

La faceta del mártir de protector de los caballeros que luchan por el bien tiene relación con el episodio de su lucha con el dragón.

El dragón no es otra cosa que una mezcla de animales fieros y malignos, en concreto de un león, un cocodrilo y una serpiente. A veces esta bestia tiene varias cabezas, intensificando así su monstruosidad, como en el caso de la bestia del Apocalipsis o de la hidra de Lerna, derrotada por Hércules, que tenían siete cabezas.

Las diferentes religiones del Oriente Antiguo están llenas de mitos en los que un héroe se enfrenta a un dragón o una bestia y todos estos mitos, aunque procedan de diferentes religiones, contienen una misma moraleja y una misma idea. La identificación del dragón o la serpiente con el caos primigenio es muy remota en el Oriente Antiguo. En Mesopotamia, la creación del mundo se hace posible una vez el dios Marduk corta en dos pedazos a la serpiente Tiamat que era el caos primordial. En Egipto, la serpiente Apofis, que representa el mal contra el que luchar para poder contenerlo, tenía la función de interrumpir el recorrido nocturno de la barca solar pilotada por Horus, el dios halcón y dios del sol. En la mitología griega, el dios del sol, Apolo, que los griegos asimilaban al Horus egipcio, tuvo que matar para adueñarse del Santuario de Delfos a su antiguo señor, la serpiente Pitón. También según la mitología griega, Perseo tuvo que luchar contra un monstruo marino, muchas veces llamado dragón, para salvar a la hermosa Andrómeda, que estaba atada a una roca, de ser devorada por la bestia.

Además de todas estas relaciones con la mitología antigua, también en el cristianismo, y más concretamente en el Apocalipsis, aparece el arcángel Miguel luchando contra el dragón, la serpiente del mal, a la que logra vencer.

La moraleja de todos estos mitos no es otra que la lucha eterna entre el bien y el mal, donde el bien siempre vence al mal y que es necesario que el bien luche permanentemente contra el mal, para que este no venza. Por eso, muchos emperadores romanos del siglo IV, que encarnarían el bien, son representados en las monedas atravesando con su lanza o cetro a una serpiente, que encarnaría el mal.

San Jorge matando al dragón es una reencarnación terrenal del arcángel Miguel. La victoria sobre el dragón que infringen tanto San Miguel como San Jorge, según Francisco Marco Simón: “simboliza el triunfo de Cristo sobre el mal y la muerte. Y desde el punto de vista histórico la bestia herida representa al estado perseguidor, el adversario por excelencia de Cristo y su pueblo.” Es por eso que se convierte en el que proporciona la victoria a aquellos caballeros que luchan por el bien y, por consiguiente, en patrón de los caballeros.

Hemos señalado, no obstante, que el mito del santo luchando contra el dragón no aparece relatado hasta los siglos XI-XII. ¿De dónde viene por tanto este mito?

En la más antigua de las actas martiriales de San Jorge, considerada apócrifa por la Iglesia, se llama “dragón” al malvado emperador, enemigo de los cristianos, para identificarle con el mal. De ahí la lucha contra el dragón.

Ya a finales del siglo V o principios del VI, encontramos en un monasterio de Egipto a San Jorge representado en su forma más común: exactamente de la misma manera que San Miguel, a caballo, con coraza militar y atravesando con su lanza al dragón; con la diferencia de que Miguel lleva alas por ser un arcángel.

En el Museo del Louvre de París se encuentra un relieve en el que se representa el combate entre Horus –el bien– y Seth –el mal-. En este relieve aparece el dios Horus vestido de legionario romano, a caballo, lanceando a Seth, representado como un cocodrilo. El parecido con las iconografías de San Miguel y San Jorge es tan grande que es muy plausible que el origen de éstas, sean el Horus legionario luchando contra Seth. Podéis ver las imágenes y juzgar por vosotros mismos.

Conflicto entre Horus y Seth. Museo del Louvre, París
Conflicto entre Horus y Seth. Museo del Louvre, París
Arcángel Miguel
Arcángel Miguel

 

 

 

 

 

 

 

 

San Jorge
San Jorge

SAN JORGE COMO BENEFACTOR

Haciendo uso de las palabras de Francisco Marco Simón:

El combate victorioso de San Jorge sobre el dragón está actualizando en el horizonte de la religiosidad cristiana un tema mítico de enorme antigüedad y riqueza simbólica. Se trata de una victoria que, como ocurre en las de Horus sobre Seth, Marduk sobre Tiamat o Hércules sobre la hidra, asegura la prosperidad y la estabilidad del país. Pues un triunfo sobre el dragón no está expresando sólo un triunfo sobre la oscuridad, sino también sobre otras formas de manifestación del caos, como la sequía.

Además, si recordamos la historia del santo contra el dragón, primero se le ofrecen ovejas al dragón y cuando se acaban es cuando le ofrecen los hijos, incluida la princesa. Al matar San Jorge al dragón, no sólo recuperará a la hija del rey, sino que su acción, en definitiva, permitirá la prosperidad y la vuelta del ganado desaparecido.

Por si fuera poco, tal y como sostiene Francisco Marco Simón:

En la figura de Jorge cabe ver también un simbolismo agrícola. Su nombre deriva del griego georgós, “cultivador”. Uno de los suplicios contenidos en las actas martiriales, el de la rueda, recuerda a la muela que tritura el cereal. En las actas más antiguas el santo reverdecía y hacía fructificar unos tronos de madera. El nombre árabe del santo, Al-Khadir, quiere decir “verde”; y un viejo geógrafo musulmán, nacido en Palestina y llamado Muqaddisi, dice que la “señal de la semilla” venía dada en su país por la gran fiesta anual de San Jorge, celebrada invariablemente el 23 de abril. Ese simbolismo agrícola ha persistido hasta la actualidad: así lo muestran las ceremonias del 23 de abril sobre “Jorge el Verde” en Eslovenia, Rumanía o Rusia.

Por todo ello, San Jorge juega un papel de benefactor y propiciador de buenas cosechas.

SAN JORGE COMO TALISMÁN PROTECTOR DE LA SALUD

Nos atrevemos a decir que la función curativa de San Jorge puede que tenga relación con el mito de Perseo. Es sabido que el culto a Perseo estaba mucho más extendido en la Franja Sirio-Palestina y en Egipto que en Grecia, lugares donde también tuvo más impulso el culto al santo.

Es precisa una narración breve del mito de Perseo para que se entienda este capítulo del artículo: el rey Polidectes de Serifos puso sus ojos en la bella Danae, madre de Perseo. Polidectes necesitaba deshacerse de Perseo, así que le lanzó un desafío: traer la cabeza de Medusa, la más terrible de las tres gorgonas. Medusa tenía la cabeza llena de serpientes y podía convertir a los hombres en piedra sólo con su mirada.

Para tal fin, los dioses ayudaron a Perseo. Hades le proporcionó un casco que lo volvía invisible; gracias a las sandalias que le regaló Hermes se volvió veloz como el viento, y Atenea, la diosa guerrera, le dio una espada y, lo más importante, un escudo que estaba tan bruñido que las imágenes proyectadas sobre su superficie se reflejaban en él como si se tratara de un espejo, con lo que logró cortar la cabeza de Medusa sin tener que mirarla. De la sangre de Medusa surgió Pegaso, el corcel alado de Belerofonte, otro héroe mitológico.

De camino a casa se encontró con Andrómeda, una princesa que estaba encadenada a una roca porque el oráculo de Amón había advertido a sus padres de que la única manera de aplacar al terrible monstruo marino que asolaba a su pueblo, era ofrecerle a su hija Andrómeda como alimento. Perseo quedó prendado por su belleza, así que decidió liberarla para casarse con la princesa. En algunos relatos se dice que Perseo mostró a la bestia la cabeza de Medusa y la petrificó, mientras que en otros mató al monstruo con su espada. Sea como fuere, venció y se casó con Andrómeda. Los paralelismos con la historia de San Jorge y el dragón son evidentes, por lo que era fácil identificarlo con Perseo.

A su vuelta a casa, Perseo se encontró a su madre Danae, escondida en un templo, refugiándose del acoso incesante e insoportable de Polidectes. Entonces Perseo se presentó ante Polidectes y toda su corte, sacó la cabeza de Medusa, mostrándosela a todos los presentes, por lo que todos quedaron petrificados. Queda claro el paralelismo entre la historia de Perseo y Andrómenda y de la lucha del mártir contra el dragón. Ahora bien, llegados a este punto os estaréis preguntando qué tiene esto qué ver con la faceta de protector de la salud de San Jorge. Attilio Mastrocinque escribió un artículo sobre unas gemas mágicas de Egipto con simbología relacionada con Perseo que arroja mucha luz al asunto.

Gema mágica de Judas
Gema mágica de Judas

Empecemos observando esta gema mágica de Egipto, en la que aparece un hombre con cabeza de león, coraza de soldado y una espada, sosteniendo la cabeza de Medusa. Es sabido que el asesino de Medusa es Perseo. Tal vez los egipcios se imaginaran a Perseo con cabeza de león. Pero la solución no es tan sencilla, ya que por detrás no está inscrito el nombre de Perseo, sino que está inscrito en griego “Judas”. Este hombre con cabeza de león que sostiene en su mano la cabeza de Medusa aparece en muchas otras gemas pero no aparece inscrito el nombre de “Perseo”. En una de ellas aparece el nombre “Miguel” y en la mayoría de ellas “Sabaoth”.

Miguel es el arcángel guerrero de la Biblia y ya sabemos la relación que tiene con San Jorge, ya que San Miguel mata al dragón del Apocalipsis y el mártir también mató a este tipo de bestia. Sabaoth significa en hebreo “huestes” y es un apelativo de Yaweh –el dios de la Biblia-, y significaría “el Señor de las huestes”, refiriéndose al ejército celestial de ángeles y arcángeles o al ejército de Israel. Sería Yaweh comandando el ejército celestial o el ejército de Israel. Por si fuera poco, el Testamento de Salomón –un texto apócrifo que se atribuía al rey bíblico Salomón- comienza invocando a “Sabaoth el león”. En el Génesis se dice de Judá, hijo de Jacob, que es un “cachorro de león” y en el libro Macabeos de la Biblia se dice del general judío Judas Macabeo que es como “un león en la batalla”. Esto explicaría la cabeza de león del personaje representado en las gemas.

Lo que se está haciendo es representar en esas gemas mágicas a Miguel, Judas o a Sabaoth, en la mayoría de los casos, como si fueran Perseo. De cualquier forma, se está representando a un dios guerrero. Pero, ¿contra quién lucha este dios guerrero? Contra demonios causantes del mal y la enfermedad. En el Testamento de Salomón, hay una lista de demonios y una lista de ángeles que pueden acabar con ellos. Uno de los demonios que nombra es Medusa. En los hechizos mágicos, Perseo y Sabaoth eran frecuentemente invocados contra enfermedades que serían provocadas por Medusa, especialmente contra la malaria. Sabaoth reemplazó a Perseo como protector contra las enfermedades y como asesino de Medusa.

La cuestión se complica todavía más. En una de estas gemas del hombre con cabeza de león aparece inscrito el término gigantorekta, que en griego significa “el que despedaza gigantes”. La serpiente Chnoubis –dios serpiente con cabeza de león que regulaba las crecidas del Nilo– aparece en multitud de amuletos mágicos con el nombre de gigantorekta. En el Génesis se nos cuenta que algunos ángeles, hijos de Dios, yacieron con las mujeres de los hombres y tuvieron descendencia con ellas. Estos hijos de los ángeles caídos destruyeron a los hombres y extendieron el mal, así que Dios envío un diluvio y destruyó a todas las criaturas, excepto a Noé y su gente. Los hijos de los ángeles caídos son nombrados en la Biblia originalmente como GIBOR y, al traducir la Biblia al griego, lo tradujeron como GIGAS que en griego significa gigante. Estos son los gigantes a los que alude el término gigantorekta, que fueron exterminados por el Diluvio Universal. Pero, ya que el término aparece en las gemas que representan a ambas divinidades, ¿quién envío este diluvio? ¿Sabaoth o Chnoubis?

En algunas gemas mágicas aparece el guerrero con cabeza de león, sosteniendo a Chnoubis en su mano derecha y en algunas gemas en las que representan al guerrero con cabeza de león está inscrito el nombre de Chnoubis. La conclusión es que Sabaoth, el dios león, destruye a los “gigantes” gracias a Chnoubis. Chnoubis sería su arma. Se supone que Chnoubis controlaba todas las sustancias líquidas. El poder de las gemas de Chnoubis residía en que el dios que podía controlar el caudal del Nilo, también podía controlar la menstruación, estimular la circulación, la leche materna, parar una hemorragia, las úlceras sangrantes y la diarrea.

En algunas gemas como la que presentamos a continuación, aparece el dios guerrero gema 3con cabeza de león con un cetro en el que está enroscada una serpiente. Esto es claramente el cayado de Moisés, que no sólo es un cayado, sino también una serpiente. De acuerdo con la Biblia, Dios le dijo a Moisés: “Preséntate al Faraón por la mañana cuando vaya a la ribera. Le saldrás a su encuentro a la orilla del Río, llevando en tu mano el cayado que se convirtió en serpiente. Y le ordenó que le dijera: “Mira que voy a golpear con el cayado que tengo en la mano las aguas del Río, y se convertirán en sangre”. Con el mismo cayado Moisés hizo fluir agua de la roca en el desierto y Moisés ordenó la construcción de una serpiente de bronce para sanar a los israelitas de la picadura de serpientes. El cayado de Moisés y la serpiente de bronce es Chnoubis.

La matanza de gigantes de Sabaoth cabeza de león, no fue otra cosa que el Diluvio Universal. Su serpiente mágica, Chnoubis, era capaz de controlar las substancias acuosas y provocó el Diluvio. De este modo, Sabaoth jugó el rol, que anteriormente desempeñaba Perseo, de líder de los dioses contra los gigantes, contra los monstruos.

¿Dónde está entonces la conexión con San Jorge?

Según Alberto Montaner Frutos:

San Jorge aparece en cierto tipo de medallas para protegerse de las heridas –y de las tribulaciones en general-, en cuyo anverso figuraba el mártir venciendo al dragón, mientras que el reverso mostraba la barca de San Pedro con la inscripción “seguro en la tempestad”. En Rusia, existía un amuleto, usado entre los siglos XII al XV, que era un medallón redondo para colgar al cuello, en uno de cuyos lados está un emblema cristiano –usualmente un arcángel– y en el otro lado una modificación de la imagen de Medusa, que sirve de conjuro contra las fuerzas del mal. En uno de estos medallones, hecho de bronce en la primera mitad del siglo XII, el reverso presenta a San Jorge a caballo matando al dragón mientras que el anverso muestra una cruz sobre la cabeza de Medusa.

Lo que vemos en este medallón probablemente sea una sustitución de San Jorge en el papel curativo, protector y asesino de gigantes y monstruos que tenía Perseo, que ya fue sustituido con anterioridad por Sabaoth-Chnoubis.

Como podéis ver en este artículo, haciendo nuestra la frase de Max Müller, “quien sólo conoce una religión, no conoce ninguna.”

Esperamos que os haya gustado el artículo.

¡Felicidades a todos los Jorges!

Santiago Navascués Alcay

Licenciado en Historia por la Universidad de Zaragoza

BIBLIOGRAFÍA

  • Grimal, P.; La mitología griega, Paidós, Barcelona, 1989.
  • Marco Simón, F., Montaner Frutos, A., y Redondo Veintemillas, G.; El Señor San Jorge. Patrón de Aragón, colección Mariano de Pano y Ruata, Nº 16, Caja de ahorros de la Inmaculada de Aragón, Zaragoza, 1999.
  • Mastrocinque, A.; “Perseus and Sabaoth in magic Art san Oriental Beliefs” en Suárez de la Torre, E. y Pérez Jiménez, A. (eds.); Mito y magia en Grecia y Roma, Libros Pórtico, Barcelona, 2013.

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