EL TÍO JORGE

El 22 de abril de 1755 nació Jorge Ibor Casamayor, más conocido como “el Tío Jorge”, héroe de los Sitios de Zaragoza.

Pocos datos tenemos de su biografía. Jorge Ibor y Casamayor, conocido entre sus vecinos del Arrabal con los apodos de “Tio Jorge” o” cuello corto” era un campesino de mediana estatura, robusto, cabeza grande, cargado de hombros y cuello corto. De ahí el apodo. Era un labrador del Arrabal que había recibido una escasa educación en su más tierna infancia pero de espíritu intrépido, enérgico y dotado de una recta moral y un carisma que le convirtieron en el líder de su vecindario e incluso puede decirse, de toda Zaragoza, siendo escuchado y seguido por la muchedumbre.

La ciudad de Zaragoza celebró con alegría la abdicación de Carlos IV, el ascenso al trono de Fernando VII y la caída del Primer Ministro Godoy, en 1808. Después de esto, la noticia de que Napoleón Bonaparte convocara en Bayona a Carlos IV y a Fernando VII, que contaba con el amor del pueblo, y les forzara a renunciar al trono en favor de su hermano José Bonaparte; fue recibida por los zaragozanos como un jarro de agua fría.

En la ciudad estalló un levantamiento popular liderado por el Tío Jorge, acompañado de sus hijos y su amigo Lucas Aced, apodado “el Tió Lucas”. Una masa de población indignada, liderada por el Tío Jorge, invadió la casa del Capitán General, lo encarceló y asaltó el castillo de la Aljafería para repartir armas entre la población. Acto seguido, se dirigieron a Alfranca, donde se había refugiado, en el Palacio de los Condes de Ayerbe, el brigadier José Palafox que había acompañado a Fernando VII hasta Bayona pero había conseguido escapar de las garras de Napoleón. El propósito del viaje era buscar a Palafox y nombrarle Capitán General de la tropa aragonesa.

Palafox eligió a la “Compañía de Escopeteros del Arrabal” como su guardia personal, nombrando capitán de la misma al Tío Jorge. Este, como capitán de la Compañía de Escopeteros del Arrabal, acompañó a Palafox en los combates de Épila y Alagón que tenían como objetivo frenar el avance francés hacia Zaragoza. No consiguieron su propósito y se enfrentó al ejército del General Lefebvre en Casablanca. Los franceses cercaron la ciudad y el Tío Jorge acudió con su compañía a aquellos lugares donde la lucha era más encarnizada.

Se distinguió en los sucesivos combates que se dieron en el entorno del Arrabal y de Ranillas, consiguiendo rechazar a las columnas francesas que se dirigían a su barrio natal, impidiendo que se cerrase totalmente el cerco a la ciudad. Después de esto, Palafox, reconociendo su valía y entrega le ascendió a Teniente Coronel.

Aprovechando que Palafox estaba fuera de Zaragoza buscando refuerzos, en agosto, el ejército francés entró por varios puntos en la ciudad. El ejército francés consiguió ocupar la zona que va desde la Puerta del Carmen hasta el Coso y la Magdalena. Por la noche entró en Zaragoza el Tío Jorge para informar de la cercanía de los refuerzos y animar a la población en la defensa de la ciudad. Los zaragozanos resistieron luchando en cada calle, plaza, casa, balcón y habitación desde el 5 de agosto hasta el 8 de agosto en que llegaron los refuerzos, destacando en la lucha, una vez más, el Tío Jorge.

La noche del 8 de agosto entró Palafox en Zaragoza con 3.000 hombres de refuerzo. Eso, unido a la enconada resistencia de los zaragozanos, hizo que el general Lefebvre, el 15 de agosto, tuviera que retirarse de la ciudad, no sin antes dinamitar el monasterio de Santa Engracia en un acto lleno de odio. Zaragoza se salvó, aunque cayó en unos segundos sitios.

Lo que no pudieron hacer las balas, lo hicieron la enfermedad. El Tío Jorge falleció víctima de la epidemia de tifus que asoló la ciudad, causada por la falta de higiene y el hacinamiento que provocó el asedio.

Murió el 15 de noviembre de 1808, a la edad de 53 años, y por deseo expreso de Palafox fue enterrado en la Capilla del Colegio de los Trinitarios en el panteón familiar de los marqueses de Lazán, como último gesto de la amistad que les había unido.

En 1908, en el centenario de Los Sitios, con motivo de la Exposición Internacional, la ciudad le dedicó una lápida en su casa natal del Arrabal, hoy derruida, en la que podía leerse:

AL TÍO JORGE AL INSIGNE CIUDADANO DON JORGE IBOR Y CASAMAYOR ESPEJO DE PATRIOTISMO EN EL ALZAMIENTO DE ZARAGOZA, BRAZO INVICTO DE SU PRIMERA DEFENSA, DEDICAN ESTA MEMORIA CON OCASIÓN DEL PRIMER CENTENARIO DE LOS SITIOS LA PATRIA Y LA CIUDAD AGRADECIDAS.

Posteriormente se le dedicó el parque que lleva su nombre en el Arrabal que le vio nacer, donde además hay una estatua del suya, obra del escultor Ángel Orensanz.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza

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