HISTORIA DEL CINE EN ARAGÓN: GRANDES FIGURAS

En el artículo anterior vimos cómo Aragón es, desde el génesis cinematográfico, un escaparate donde muchísimos artistas han decidido encuadrar sus obras por lo bello y variado de sus paisajes. En el artículo que hoy nos atañe, nos vamos a centrar precisamente en los artistas que han hecho de nuestro cine uno de los más prolíficos de todo el panorama español.

Empecemos con un barrio de Zaragoza llamado “Actur-Rey Fernando”, que tiene una serie de calles con nombres de personas que, a priori, nos pueden parecer desconocidos: Antón García Abril, José Luis Borau, Carlos Saura, Adolfo Aznar, José Antonio Duce, José María Beltrán (Ausejo), o Segundo de Chomón. ¿Quiénes son estos personajes? ¿Por qué un barrio utiliza calles con sus nombres?

Cine Eliseos
Cine Eliseos

La respuesta es simple. Estos son solo algunos de los muchos nombres que la industria cinematográfica aragonesa ha dado al mundo, y que la ciudad de Zaragoza homenajea otorgándoles calles con sus nombres. Y digo claramente “algunos”, porque en el callejero no están todos, y en el artículo que nos concierne desgraciadamente tampoco podrán estarlo. La lista de personajes influyentes y que han trascendido es enorme y abarca un grandísimo número de personas: actores y actrices, directores, guionistas, iluminadores, directores de fotografía, actores de doblaje, críticos, etc. Personajes que van desde el archiconocido Luis Buñuel al joven Miguel Ángel Lamata, y a los que trataremos de retratar, aunque sea brevemente con un par de pinceladas.

Y es que el mundo del arte en nuestra comunidad parece haber estado siempre ahí, desde el inicio y en todas sus vertientes. ¿A nadie le suena un tal Francisco de Goya y Lucientes? De acuerdo, no era un cineasta, aunque muchas veces sus obras trasmitían tanto o más que el cine, y quizá sea por eso que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, entregue sus premios anuales más importantes con el nombre de “Los Goya”. O quizá no, y sea otra casualidad más.

Premios Goya
Premios Goya

Pero empecemos por el principio. Como ya señalamos en el último artículo, Eduardo Jimeno Correas es el autor de la grabación Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza (1899), que lo convertiría en el padre del cine español y que daría el pistoletazo de salida a todo lo que vendría a continuación. Y vaya si llegaron cosas. Muy pronto empezarían a proliferar las carpas y las salas donde se proyectarían los primeros minutos de grabación. Las carpas ambulantes de espectáculos y variedades tan de moda en la época, comienzan a incorporar a sus sesiones, proyecciones consideradas casi como mágicas, de ese aparato venido de Francia que permitía ver imágenes en movimiento.

En este punto destacó Farrusini, que cansado de ir y venir con su espectáculo ambulante, decidió instalarse en la capital del Ebro definitivamente en Abril de 1908. El Teatro-Cine Farrusini se instalaría en la calle San Miguel, en el solar donde años más tarde se instaló el cine Goya. Precisamente aquí sería donde un jovencísimo Buñuel descubriría el cine. Por sus proyecciones de cine mudo pasaron las obras del turolense Segundo de Chomón, el creador de lo conocido como zarzuela cinematográfica, pero en su concepto anterior al cine sonoro. La idea era muy sencilla: la incapacidad para rodar con el sonido de las máquinas de la época hizo buscar una alternativa sonora y se encontró en las “vedettes” y sus canciones una buena opción para acompañar, casi a modo de teatralización, las proyecciones. Chomón era un técnico muy perfeccionista, y al que se le atribuyen un sinfín de inventos y trucos que iban desde el coloreado de películas, hasta todo tipo de efectos de la época, cuyo repertorio incluye la utilización cine blanco y negrode maquetas, efectos schüfftan, doble exposición, sobreimpresiones y pirotecnia. De hecho entró en competencia directa con George Méliès en Francia y comenzó con el género de la ciencia ficción y la fantasía en nuestro país. Entre sus obras podríamos destacar Pulgarcito y Gulliver en el país de los Gigantes (ambas de 1903), Eclipse de Sol (1905), Viaje al planeta Júpiter (1907),  La leyenda del fantasma (1907), Viaje a Marte (1908), e incluso rodó la boda de Alfonso XIII en 1906.

Poco después apareció en el panorama aragonés Florián Rey. El ‎almuniense, cuyo verdadero nombre era Antonio Martínez del Castillo, fue un actor y posteriormente director de cine español, casi siempre injustamente relegado a un segundo plano. carmen la de TrianaFlorián es el máximo exponente del cine mudo español y del cine de la Segunda República española, y fue sin duda el director que más y mejor cultivó el folclore y costumbrismo de la época. De hecho, su película La aldea maldita (1930) es considerada como la obra maestra del cine mudo patrio, y sus otras obras populares como Nobleza baturra (1935) o la posterior Morena clara (1936), ambas protagonizadas por Imperio Argentina, cosecharon un éxito terrible llegando a competir incluso con el cine llegado desde América. Pero con la llegada de la guerra y el inicio del franquismo todo cambió.  Casado ya con Imperio, viajó a Alemania, donde su fama hizo que fuera recibido por el propio Hitler (periplo en el que se inspiraría Fernando Trueba para rodar La niña de tus ojos en 1998). Allí rodó Carmen la de Triana y La canción de Aixa (1938). A su vuelta a España, y tras el fracaso de su matrimonio, rodó con Concha Piquer La Dolores (1940) y Cuentos de la Alhambra (1950), la última de sus obras valiosas, rodada poco antes de su retiro voluntario, pues nunca llegó a adaptarse a las exigencias de un régimen del que no era ferviente seguidor.

También debemos enorgullecernos de Adolfo Aznar, aunque tristemente casi toda su filmografía se ha perdido. Nos dejó para la posteridad su obra de 1933 Miguelón o el último contrabandista, cuya figura principal fue interpretada por Miguel Fleta, el gran tenor aragonés. ¿Y qué me dicen del hijo predilecto de Bronchales, Clemente Pamplona Blasco? Si bien su carrera en el cine comenzó como guionista al ganar el concurso de guiones de Cifesa con Agustina de Aragón, pronto debutaría en la dirección con Pasos (1957), y alcanzaría su culmen en Don José, Pepe y Pepito (1960), protagonizada por Manolo Morán y Pepe Isbert.

Otro que merece una mención especial es José María Beltrán Ausejo. El zaragozano comenzó su andadura en el cine como director de fotografía e iluminador, pero su genio no pasó desapercibido y el mismo Florián Rey lo reclutó para el rodaje de la versión muda de La hermana San Sulpicio (1927). Los azares del destino quisieron que fuera esta película también la que descubriera el talento de Imperio Argentina. Sería él mismo el primero en llevar en sus manos una cámara que permitirá rodar al cine español en sonoro, y aunque participó de una u otra manera en más de una veintena de filmes, su obra Besos en la nieve (1932)en la que participa como director de rodaje y fotografía- fue la más aclamada por la crítica por su gran ensayo de luz y contrastes.

Estos y otros nombres marcarían una época en el panorama cinematográfico español e influirían en gran manera a muchos de los artistas que incluso han llegado hasta

José Luis Borau recogiendo un Goya
José Luis Borau recogiendo un Goya

nuestros días. Uno de ellos es José Luis Borau, que fue un apasionado desde su juventud del séptimo arte, pasando tardes enteras viendo cine en las salas del paseo de la Independencia de Zaragoza. A pesar de que orientó muy tempranamente sus estudios hacia el Derecho, llegó a ser nombrado académico de la Real Academia Española, en el sillón B. Un enamorado del cine que nos dejó obras tan emblemáticas como Furtivos, que sería galardonada con la Concha de Oro a la mejor película en el Festival de Cine de San Sebastián de 1975; o Tata mía (1986), con Carmen Maura y la incombustible Imperio Argentina, película con la que fue nominado al Goya al mejor guion. Aunque el galardón finalmente lo lograría en el año 2000 con su película Leo en la categoría de mejor director. También,  la popular serie de televisión Celia emitida por Televisión Española en 1993, fue otro de sus éxitos y poco después en 1994 fue elegido presidente de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas. Queda claro, pues, que estamos ante uno de los grandes del cine español, que desgraciadamente nos dejó en 2012.

Otro de estos grandes nombres es el oscense Carlos Saura.  Hermano del pintor Carlos SauraAntonio Saura, en los últimos años se ha convertido en el más importante director aragonés vivo, además del realizador español más reconocido internacionalmente y uno de los cineastas de primera fila en la escena mundial. Ha recibido, entre otras, la Medalla de Oro de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de España, la Orden de Artes y Letras de Francia, la Orden al Mérito de la República Italiana e incluso fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Zaragoza. Tiene en sus vitrinas varias medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos, el Premio San Jorge, más de una veintena de premios Goya, el BAFTA, el Premio del Jurado del Festival de Cannes, el Oso de Oro y Plata del Festival Internacional de Cine de Berlín, nominaciones a los Globos de Oro, Oscar de Hollywood y César francés. Como vemos, palabras mayores. Es dificilísimo destacar algo por encima de todo lo demás en su amplísima filmografía, aunque quizá Peppermintfrappé (1967), El jardín de las delicias (1970), Mamá cumple cien años (1979), Deprisa, deprisa (1981), Carmen (1983), El amor brujo (1986), o ¡Ay, Carmela! (1990) sean sus obras más importantes.

Observará el lector audaz que me he vuelto a dejar en el tintero a nombres tan ilustres, como  José Antonio Duce, Luis Alegre, Antonio Artero, Raquel Meller, Paco Martínez Soria, Marisa Porcel, Mª Teresa de las Heras, o José María Forqué. Pero, sintiéndolo en el corazón, es imposible hablar de todos y cada uno de ellos. He intentado, eso sí, poner en valor, aunque fuera tímidamente, la calidad y la cantidad de cine que nuestra comunidad ha generado, del que muy probablemente no tengamos constancia. Y es que, como dije anteriormente, Aragón es tierra de cine desde la cuna.

Pero todavía falta alguien en este trajín de nombres.

Aunque SU historia merece ser contada aparte, en un tercer capítulo que se publicará el sábado 6 de agosto.

Alan López Garrido

Lincenciado en Historia por la Univ. de Zaragoza

BIBLIOGRAFÍA

Villalba Sebastián, J.; Clemente Pamplona. Del primer plano al fundido en negro, Instituto de Estudios Turolenses, Teruel, 2004

Cabero, J.A.; Historia de la cinematografía española (1896-1949), Madrid, 1949.

Martínez Herranz, A.; Los cines de Zaragoza (1896-1936), Ayuntamiento Zaragoza, Zaragoza, 1997.

Lizano Forms, M.; Diccionario Antológico de Artistas Aragoneses 1947-1978, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1983.

Hernández Ruiz, J. y Pérez Rubio, P.; Cineastas aragoneses, Ayuntamiento de Zaragoza, Zaragoza, 1992.

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