LA LIGA VÉNETO-ARAGONESA

En el siglo XIV la Corona de Aragón y la Serenísima República de Venecia formaron una liga militar con un objetivo, derrotar a su principal competidora en el Mediterráneo: Génova. A mediados del siglo XIV el comercio del Mediterráneo occidental estaba siendo disputado entre la Corona de Aragón y Génova mientras que el del Mediterráneo oriental estaba en disputa entre Venecia y Génova. El comercio catalán en el Mediterráneo oriental en el siglo XIV era importante pero no era realmente ningún peligro para el comercio veneciano en la zona, mientras que los venecianos usaban varios puertos de la Corona de Aragón como base da abastecimiento para las rutas al estrecho de Gibraltar y Flandes. Por esto, el conflicto existente entre Génova y Aragón, no se plasmaba en las relaciones entre Venecia y la corona aragonesa, que ya con anterioridad habían tendido tratos.

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República de Venecia

En 1350, Venecia se encontraba en una guerra con Génova en el mar Egeo. Los vénetos, sabiendo de las hostilidades entre Aragón y Génova, decidieron enviar un embajador a Perpiñán que se reuniría con el consejero del rey aragonés, Bernat de Cabrera. Los dos embajadores, prácticamente plenipotenciarios, pensaban de la misma forma y su intención era acabar con la intratable Génova juntando esfuerzos entre Venecia y Aragón ya que la república de San Jorge rivalizaba con la de San Marcos y con Aragón en las dos mitades del Mediterráneo.

Este encuentro cristalizó un tratado el 16 de Enero de 1351, en el cual se establecía una alianza militar entre Venecia y la Corona de Aragón contra Génova por un mínimo de cuatro años, se pactaba la creación de una flota conjunta de 18 galeras, de las cuales Pedro IV encargaría de armar y suministrar hombres, mientras que Venecia se haría cargo de dos tercios de los gastos de la construcción. En el pacto se preveían las mismas condiciones de gastos si se necesitaba ampliar la flota. Hemos de recordar que en este momento la Corona de Aragón tenía diferentes plazas en el Egeo – ducados de Atenas y Neopatria-, desde las que se pretendía colaborar con Venecia para luchar contra Génova en el Mediterráneo oriental. Tenemos constancia de esta colaboración por ejemplo cuando una armada genovesa puso bajo asedio la fortaleza veneciana de Oreoi en el Negroponte -Grecia- y un contingente de la Atenas bajo el dominio aragonés acudió en ayuda de los venecianos.

Pasaron varios meses y la situación permaneció sin grandes cambios mientras las galeras seguían construyéndose. Hay que remarcar que hubo muchas dificultades para armar estas galeras, sobre todo en cuanto a dinero, no por parte veneciana, sino por la lentitud de la llegada del dinero solicitado en Cortes. Además, las informaciones llegadas de espías en Génova decían que la ciudad poseía una armada superior a treinta galeras, lo que provocó que los socios tuvieran que pactar la creación de una flota aún más grande que la prevista.

En agosto de 1351, Pedro IV le explicaba en una carta al dogo veneciano, Andrea Dandolo, que su flota de 30 galeras se dirigiría a Sicilia, teniendo como puerto base Mesina. Una vez allí, la flota se dirigió al Egeo y se juntó con una flota veneciana. La flota combinada fue en busca de la flota genovesa y se enfrentaron en las aguas del Bósforo el 13 de Febrero de 1352.  La combinación de las flotas veneciana y aragonesa sumaba una cifra de más de 60 galeras, mientras que la flota genovesa tendría unos números muy parecidos por sí sola, al mando de Paganino Doria.

La batalla se libró durante una fuerte tempestad que no dejó vencedor claro. Génova no salía de la batalla totalmente abatida y la liga comenzó a mostrar grietas cuando Pedro IV explicó que quería llevarse sus galeras a sus costas ya que estaban indefensas y tenía noticias de que Génova estaba armando diez galeras más. A esto se le sumaba que el almirante aragonés Ponç de Santa Pau murió el 8 de marzo de ese mismo año a causa de las heridas de la batalla.

Aún con todo, la liga siguió formada durante un año y medio más y los dos aliados decidieron que tenían que armar más galeras siguiendo el procedimiento del tratado de 1351. En 1353 la revuelta sarda, alentada por los genoveses, volvió a tomar fuerza. Esta vez la flota véneto-aragonesa se dirigió a las costas de Cerdeña al mando de Bernat de Cabrera. Allí, en Porto Conte, la flota combinada derrotó a la genovesa el 27 de agosto de 1353, lo que obligó a Génova a pedir la protección de Milán. Dos días después, el 29 de agosto, Alguer cayó ante Bernat de Cabrera, aprovechando que la ciudad se encontraba cerca de la flota y en manos genovesas, aunque pocos días después de que éste partiese a Cagliari, hubo una revuelta en Alguer que acabaría con la guarnición aragonesa y no será hasta 1354 que los aragoneses volverán a tomar esta población.

La revuelta sarda parecía que tocaba su fin y la coalición vénteo-aragonesa estaba a punto de salir victoriosa de la guerra, pero el apoyo de Milán a Génova provocó que ésta se recuperase rápidamente y en 1355 Génova firmó la paz con Venecia. Además, el cambio de bando del juez Mariano IV de Arborea -región de Cerdeña- en contra del rey de Aragón cambió las tornas de la rebelión en Cerdeña que, como siempre decimos en nuestros cursos, prácticamente fue “el Vietnam de la Corona de Aragón“.

Iván Zapater Alonso

Lcdo. en Historia por la Univ. de Barcelona

BIBLIOGRAFÍA

Belenguer, E. (2015) Vida y reinado de Pedro IV el Ceremonioso (1319-1387). Lleida: Milenio.

Cabezuelo, J.V. (2006) <<Diplomacia y guerra en el Mediterráneo medieval. La liga véneto-aragonesa contra Génova de 1351>> Anuario de Estudios Medievales,nº 36/1, pp. 253-294.