ALFONSO II DE ARAGÓN

El 24 de marzo de 1157 nació en Huesca Alfonso II “el Casto”, llamado así no porque no tuviera apenas relaciones con su esposa, ya que tuvo nada más y nada menos que seis hijos con Sancha de Castilla, sino porque al contrario de lo que era “costumbre” entre los monarcas sólo prestaba atención a su mujer y no a otras damas que hubiera en la corte, o al menos eso nos ha llegado.

Fue el primero en ser rey de lo que después se conocería como Corona de Aragón, ya que fue el primero en ser conjuntamente rey de Aragón y conde Barcelona. Su padre, el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, aunque en la práctica gobernara tanto el condado de Barcelona como el reino de Aragón por su matrimonio con Petronila, nunca ostentó el título de rey de Aragón, ya que este recaía sobre su suegro Ramiro II el Monje y cuando este murió en 1157, sobre su mujer Petronila de Aragón.

Sus comienzos no fueron fáciles. Cuando murió su padre en el año 1162, con tan solo 5 años de edad, heredó de este el condado de Barcelona y la potestad regia pero, no el título de rey de Aragón, ya que este título seguía perteneciendo a su madre Petronila. Evidentemente, aunque fuera el conde de Barcelona y tuviera la potestad regia, con cinco años no podía gobernar. El testamento oral de su padre disponía que fuera su tutor el rey Enrique II de Inglaterra. No obstante, Fernando II de León se asignó dicha custodia. Para complicar más el asunto, fuentes tardías catalanas nos hablan de Ramón Berenguer III de Provenza como tutor. La solución fue que en 1164 la reina Petronila abdicara en favor de su hijo Alfonso, convirtiéndose así en Alfonso II, rey de Aragón y conde de Barcelona.

Ahora bien, por muy rey que fuera, seguía siendo un niño. Se estableció una especie de consejo de regencia formado por nobles, obispos y algunos representantes de las ciudades, que dio lugar a que el 11 de noviembre de 1164 en Zaragoza se celebraran las primeras Cortes documentadas. En el año 1174 se casó a la edad de 16 años con Sancha de Castilla y el derecho canónico decía que un hombre casado ya era mayor de edad. Así que a partir de ahí, antes de cumplir los 18, desde la fecha de su matrimonio, pudo ejercer sus derechos como monarca sin la tutoría de nadie.

Arrebató a los musulmanes las tierras del Matarraña y fundó la ciudad de Teruel como puesto de avanzada para la posterior conquista de Valencia. Destacó por su política repobladora concediendo generosos fueros como el de Teruel y estableciendo la orden militar de Alfambra, así como las encomiendas de Castellote, Aliaga, Cantavieja y Villel. Todo ello con el objetivo de defender y asegurar aquellas tierras recientemente conquistadas.

Al otro lado de los Pirineos, durante todo su reinado, tuvo continuos enfrentamientos con los condes de Tolosa por el control del marquesado de Provenza. En estas confrontaciones por estos territorios tuvieron lugar un juego de alianzas internacionales en las que participaron Inglaterra, el Papado y el Sacro Imperio Romano Germánico. A pesar de todas las dificultades, consiguió incorporar este marquesado a su corona y ser admitido como señor por varios nobles del norte de los Pirineos, como los de Foix, Bigorre y Rázes.

Las relaciones con Castilla fueron muy cambiantes, tan pronto eran aliados como enemigos. Por un lado estaba casado con Sancha de Castilla, colaboró en la conquista de Cuenca a cambio de que los reyes de Castilla renunciaran al vasallaje que los reyes de Aragón les debían desde la muerte de Alfonso I el Batallador; y firmó con el monarca castellano Alfonso VIII el Tratado de Cazola en 1179, por el cual ambos reinos se repartían las tierras que quedaban por conquistar de Al-Andalus. Por otro lado, ambos reyes querían anexionarse el reino de Navarra, Castilla tenía pretensiones territoriales en las fronteras aragonesas, y además Castilla tenía tratos con Federico Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico que apoyaba a los condes de Tolosa.

Esto le llevó a estrechar relaciones con los reyes de Inglaterra y Portugal, iniciándose una constante durante el resto de la Edad Media, que fue la formación de dos grupos principales de alianzas internacionales: Aragón-Inglaterra y Portugal, que se oponía al grupo de Castilla-Escocia-Francia.

En 1195 inició una peregrinación a Santiago de Compostela que aprovechó para entrevistarse con los monarcas de los reinos cristianos de la península: Sancho el Fuerte de Navarra, Alfonso VIII de Castilla, Alfonso IX de León y su cuñado Sancho I de Portugal. Murió poco después de su regreso en 1196.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza