LA MARCA SUPERIOR: TIERRA DE FRONTERA (III PARTE)

Si recordáis, en la segunda parte hablamos de la Marca Superior en época del emirato de Córdoba. En ese capítulo nos centrábamos en la economía, sociedad y cultura de la Marca de ese período y acabábamos introduciendo los hechos históricos que dieron lugar a la batalla de Roncesvalles y a la intervención de Carlomagno en la región, acontecimiento transcendental que condicionó completamente la política en el territorio. Puesto que hubo un antes y después de la entrada en escena de los francos, en esta tercera parte del artículo damos un tratamiento especial a los principales hechos políticos y militares que se sucedieron en la zona.

Cuadro Muerte de Roldán de Jean Fouquet (s. XV). En él se representa la muerte del noble Roldán en la batalla de Roncesvallés.
Cuadro Muerte de Roldán de Jean Fouquet (s. XV).
En él se representa la muerte del noble Roldán en la batalla de Roncesvalles.

La derrota de Roncesvalles no quebró el empeño de Carlomagno en crear una Marca Hispánica desde el Ebro hasta los Pirineos. Todos los veranos desde entonces realizó una serie de campañas para crear esta marca y finalmente dio sus frutos. Pamplona fue imposible de reducir, debido a la resistencia de los vascones, que crearon un reino independiente, tanto de los francos como de los musulmanes, bajo el caudillaje de Íñigo Arista, que era familia de los poderosos Banu Qasi de Tudela, con los que mantuvo muy buenas relaciones. Banu Qasi, literalmente significa “hijos de Casio”. Los Casio eran una importante familia noble y aristocrática de época tardo-romana y visigoda que se convirtieron al islam, por lo que eran muladíes que conservaban su dominio en la zona.

Los Banu Qasi oscilaban sus alianzas y lealtades a conveniencia. Siempre quisieron independizarse del emirato y por eso guardaban buenas relaciones con los reyes de Pamplona, al menos hasta que eran nombrados  gobernantes de la Marca Superior por los emires. Entonces rompían amistades con los reyes de Pamplona y se volvían leales al emir y enemigos de los navarros.

EL EMIRATO, LOS NÚCLEOS CRISTIANOS PIRENAICOS Y LA MARCA SUPERIOR. UNA RELACIÓN DIFÍCIL.

Carlomagno no consiguió someter Wasqa –Huesca- ni Saraqusta –Zaragoza- pero consiguió ocupar los Pirineos aragoneses y catalanes. En el 801 d.C. ocupó la ciudad de Barcelona, lo que le dio cierto prestigio. De esta manera, surgieron los condados pirenaicos. El condado de Aragón era un pequeño condado, situado en torno al río Aragón, con capital en Jaca, que en aquel momento no era más que una pequeña aldea que contrastaba enormemente con la Saraqusta musulmana, aquella ciudad de las maravillas. Por entonces sonaba el nombre del primer conde de Aragón, al cual conocemos como Aureolus –Aurelio-, que era un conde franco, aunque su muerte en el 809 d.C. fue aprovechada por los musulmanes para reocupar el territorio. Entre el 809 y el 811 el indígena Aznar Galíndez se dedicó a expulsar a los musulmanes con el apoyo de los francos, con los que mantenía buenas relaciones y acabó convirtiéndose en conde de Aragón.

Aznar Galíndez tuvo tres hijos: Centulo Aznárez, Galindo Aznárez y Matrona. A Matrona la casó con García –el futuro García el Malo-, y este, según las crónicas, recibió un gran ultraje que no conocemos con seguridad. Posiblemente su esposa cometiera incesto y adulterio con su hermano Centulo Aznárez. García el Malo mató a Centulo, repudió a Matrona y, partidario de entablar amistad con los navarros y no con los francos, se casó con una hija del rey de Pamplona, Íñigo Arista, aliándose con él y los Banu Qasi para expulsar del condado a Aznar Galíndez y usurpar el condado. Una vez se hizo con el condado, perdonó la vida a Aznar Galíndez, pero lo desterró a Cerdaña y Urgel, donde murió en el 820 d.C.

No sabemos cómo, pero Galindo Aznárez recuperó las tierras de su padre, posiblemente ayudado por los francos y, a partir de ahí, la vida del condado discurrió tranquila. Con el desmoronamiento del imperio de Carlomagno, los núcleos pirenaicos fueron desvinculándose del control de los francos. Aragón, en estos momentos, se fue acercando al reino de Pamplona, ya que los Arista practicaban la política matrimonial de casar a sus hijos e hijas con los condes de Aragón y con los Banu Qasi.

Su nieto Galindo Aznárez II, solo tuvo una hija llamada Andregoto, a la que casó con el rey de Pamplona García Sánchez I, quedando incorporado el condado de Aragón al reino de Pamplona hasta que, en el siglo XI, Ramiro I heredó el condado del rey Sancho III el Mayor de Pamplona. En este tiempo, proliferó la cristianización del condado y se generó una aristocracia eclesiástica que asesoraba a los condes de Aragón. Además se mantuvieron buenas relaciones con sus hermanos de sangre musulmanes del valle del Ebro, que estaban destinadas a desaparecer por el férreo control que impondría ῾Abdarrahmãn III.

Así es cómo vivió el naciente condado de Aragón la etapa emiral de Al-Andalus. Veamos ahora cómo la vivió el reino de Pamplona y para ello vamos a retrotraernos en el tiempo.

Tras la Batalla de Roncesvalles, ῾Abdarrahmãn I sometió bajo su autoridad a todo el noreste peninsular. Sin embargo, en el caso de Navarra, este control fue más suave porque fueron los Banu Qasi, oriundos del lugar, con la alianza de un grupo de vascones, los que controlaban Pamplona. Como ya hemos visto, los intentos de Carlomagno y sus sucesores por hacerse con los territorios situados entre el Ebro y los Pirineos no cesaron, aunque fue un período de cierta estabilidad para Navarra, ya que no se vio envuelta en ninguna guerra por la fidelidad en estos momentos de los Banu Qasi con los emires de Al-Andalus.

Los acontecimientos se precipitan cuando en el 799 es asesinado, por un grupo de partidarios de un acercamiento con los francos, el gobernador de Pamplona de la familia de los Banu Qasi, hermanastro de Íñigo Arista, quien llegará a ser el primer rey de Pamplona.

A continuación, el emir Al-Hakan I reconquistó los Pirineos, aunque fue una conquista efímera porque los francos enseguida reocuparon estos territorios. Se produjo entonces un reparto de influencias entre Al-Hakan I y los francos, quedando Pamplona en la esfera de control franco. Los francos delegaron la capital navarra a Velasco, que fue derrotado por los musulmanes. Aprovechando esta derrota, Íñigo Arista, aliado con los Banu Qasi y García el Malo, incitó una rebelión de vascones que lo nombraron rey de Pamplona en el 824 d.C. Nacía así el reino cristiano de Pamplona.

Posteriormente, los Banu Qasi, con el apoyo de sus aliados, los Arista, se enfrentaron con el emir ῾Abdarrahmãn II, entrando en guerra el reino de Pamplona con ῾Abdarrahmãn II. No obstante, poco duró la enemistad entre los Banu Qasi y los emires de Córdoba. Al Banu Qasi Musa Ibn Musa, yerno de Íñigo Arista, le duró la enemistad con el emir ῾Abdarrahmãn II hasta que este le nombró gobernador de la Marca Superior. En el 851 murió Íñigo Arista y le sucedió García Íñiguez, que se alió con el rey de Asturias, lo que le hizo entrar en conflicto con la Marca Superior, porque la política que siguió García Íñiguez aliándose con el rey Alfonso III de Asturias, fue la de apoyar a todos aquellos musulmanes rebeldes a la autoridad del emir y en ese momento, Musa Ibn Musa, nombrado gobernador de la Marca por ῾Abdarrahmãn II, era leal al emir.

Para complicar más las cosas, en el 859, García Íñiguez fue capturado por los vikingos, que se atrevieron a remontar el Guadalquivir y el Ebro, llegando hasta el reino de Pamplona. Hubo que pagar un gran rescate para que lo liberaran. Por desgracia para los navarros, el mismo año que lo liberaron, en el 860, su hijo Fortún Garcés fue apresado por los musulmanes en el transcurso de una batalla y lo llevaron prisionero a Córdoba, donde permaneció veinte años, casando a su hija Onneca con el futuro emir de Abd Allah, abuelo del grandísimo ῾Abdarrahmãn III. El secuestro y la toma de rehenes para educarlos en Córdoba formaba parte de la política de los emires de intentar islamizar a los dirigentes del noreste peninsular.

Por fortuna para Navarra, en el 862 murió Musa Ibn Musa y sus hijos se mostraron partidarios de independizarse de Córdoba e intentaron repartirse la Marca Superior, acercándose a los navarros. Pero poco duró la alegría a los navarros, ya que sus hijos murieron muy pronto y su nieto Muhammad ibn Lubb era ambicioso y pretendía hacerse por las armas con el control de toda la Marca Superior, supuestamente sometiéndose a la autoridad del emir, pero en la práctica gobernando con autonomía, aprovechando que, por las circunstancias del momento, el emir tenía que hacer la vista gorda. Son tiempos malos para el reino de Pamplona porque Muhammad ibn Lubb y su hijo Lubb ibn Muhammad sometieron a Navarra a continuas incursiones con el propósito de parecer fieles a los emires de Córdoba.

Fue a Fortún Garcés a quien le tocó hacer frente a los Lubb y no estuvo a la altura de las circunstancias, a diferencia de Sancho Garcés I, perteneciente a la familia Jimena, que destacó en el campo de batalla. Los Banu Qasi no solo hostigaban a los navarros, sino también a Galindo II de Aragón, a Alfonso III de León y a Ramón de Pallars, que necesitaban un aliado fuerte y no débil, como era Fortún. Además, Sancho Garcés I se casó con la princesa Toda, nieta de Fortún, con lo que encontró apoyo en todas partes y muy poca oposición para usurpar el trono en el 905 d.C.

Sancho Garcés I, junto con ῾Abdarrahmãn III, fueron los que determinaron toda la política del territorio peninsular pero eso es algo que trataremos en el apartado de la época califal de la Marca Superior.

La Marca Superior en estos años vivió una serie de traiciones, revueltas e intrigas demasiado complicadas como para ser tratadas pormenorizadamente. Había una permanente tensión entre los partidarios de la independencia, encabezados por los Banu Qasi, y los defensores de la unidad bajo la supremacía de los emires omeyas cordobeses. A su vez, los emires tan pronto guerreaban contra los Banu Qasi por rebelarse contra ellos, como los nombraban gobernadores de la Marca Superior, no por convencimiento, sino aceptando el hecho de que eran quienes de verdad tenían el poder en la zona.

Por último, los emires prestaban al mismo tiempo apoyo a aquellos linajes árabes rivales de los Banu Qasi, como eran los Tuyibíes, que acabaron alcanzando la posición de poder que anteriormente habían tenido los Banu Qasi.

La cuarta y última parte en la que hablaremos de la Marca Superior en época califal, se publicará el domingo 24 de esta semana.

Santiago Navascués Alcay

Licenciado en Historia por la Univ. de Zaragoza

BIBLIOGRAFÍA

  • Cervera Fras, M ª J.; El reino de Saraqusta, Caja de Ahorros de la Inmaculada, Zaragoza, 1999.
  • Corral Lafuente, J.L.; Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118),Ayuntamiento de Zaragoza, Zaragoza, 1998.
  • Lacarra, J.Mª; Historia política del reino de Navarra. Desde sus orígenes hasta su incorporación a Castilla (I), Biblioteca Caja de Ahorros de Navarra, Pamplona, 1972-1973.
  • Lacarra, J.Mª; Estudios dedicados a Aragón, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 1987.
  • Viguera Molins, Mª J.; Aragón musulmán, Mira editores, Zaragoza, 1988.
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