LA MARCA SUPERIOR: TIERRA DE FRONTERA (IV PARTE)

En la tercera parte del artículo terminamos de tratar la etapa del emirato. En este último capítulo hablamos de la época califal, un período mucho más estable que el emiral y que se inicia con el reinado del grandioso ῾Abdarrahmãn III .

Al final del emirato hubo muchas rebeliones independentistas, como la de Zaragoza, hasta el punto de que los omeyas llegaron a controlar solo Córdoba y sus alrededores. Incluso Umar Ibn Hafsun creó un reino cristiano al sur de Andalucía. El emir Abd Allãh vio cómo Al-Andalus se estaba descomponiendo y la situación se le iba de las manos. Eligió como su sucesor a su nieto ῾Abdarrahmãn III para que acabara con la situación.

Hasday Ibn Shaprut en la Corte de Abderramán III. Cuadro de Dionís Baixeras
Hasday Ibn Shaprut en la Corte de Abderramán III.
Cuadro de Dionís Baixeras

La historia tradicional siempre ha considerado como españoles a los castellanos, los navarros, los aragoneses y los catalanes de aquella época. Por otro lado, los andalusíes han sido vistos como invasores que dominaron España durante ocho siglos, provocando una larga guerra de reconquista por parte de los reinos cristianos del norte, que luchaban por recuperar lo suyo. Dicho esto, el estudio de la figura de ῾Abdarrahmãn III hace que esa visión tradicional pierda toda su solidez. El futuro califa nació en la península ibérica, al igual que los reyes cristianos del norte peninsular, así que era igual de hispano. Era nieto de la princesa Onneca de Pamplona y heredó rasgos que nada tenían que ver con lo bereber o lo árabe: tenía los ojos azules y era pelirrojo. Combatió a los reinos del norte peninsular, pero también asentó en el trono del reino de León a Sancho I. Este fue destronado por nobles castellanos y leoneses a causa de su extrema gordura. Entonces, Sancho I acudió a su abuela Toda, reina de Pamplona y tía carnal de ῾Abdarrahmãn III, a quien pidió ayuda. ῾Abdarrahmãn III recibió en su corte a Sancho I y le proporcionó un buen médico que le curó de su obesidad. Una vez curado, regresó a León con un gran ejército, nutrido en gran parte por tropas de ῾Abdarrahmãn III, y recuperó su trono.

Abdarrahmãn III accedió al trono en el 912 y fue sometiendo a las provincias rebeldes -Sevilla, Mérida, Málaga y el reino de Hafsun-. Envalentonado por sus éxitos, no se conformó con ser un emir de Al-Andalus independiente del califato abásida de Bagdad, sino que se proclamó califa en el 929, adquiriendo el mismo rango que los califas abásidas. ῾Abdarrahmãn III ya no era solo un rey, sino una especie de emperador-papa. Fue el fundador del califato de Córdoba y no exageramos si decimos que fue el estado más poderoso de la época. Su capital, Córdoba, llegó a albergar 800.000 habitantes. Puede que a primera vista no parezca mucho, pero era una cifra similar a la Alejandría de época romana. Para que os hagáis una idea de lo que suponían 800.000 habitantes en la época, os diré que Roma en época del Imperio Romano tan solo tenía 200.000 habitantes más. Con la crisis del imperio, las ciudades romanas -incluida Roma- se despoblaron y hasta el siglo XIX Londres no alcanzó el millón de habitantes de la antigua Roma, siendo la primera ciudad europea en conseguirlo.

En el reino de Pamplona, Sancho Garcés I se convirtió en el baluarte de los cristianos del norte. Consiguió no solo derrotar a los Banu Qasi, sino también apoderarse de toda La Rioja. Incorporó a su reino el condado de Aragón de manera pacífica, al casar a su hijo con Andregoto de Aragón y lo protegió de las pretensiones de los gobernadores musulmanes de Huesca. Por último, casó a sus hijas con reyes de León, con el conde de Castilla y con el conde de Bigorra. La influencia de la familia Jimena se extendió desde Bigorra a León y fue él, junto con ῾Abdarrahmãn III, el que determinó toda la política del territorio peninsular.

No obstante, todos estos éxitos del rey navarro fueron cosechados mientras ῾Abdarrahmãn III estaba construyendo un gran estado. Una vez lo construyó, la Marca Superior y el reino de Pamplona poco podían hacer contra el país más poderoso de la época.

LA MARCA SUPERIOR EN ÉPOCA CALIFAL

Cuando accedió al trono ῾Abdarrahmãn III, gobernaba Saraqusta el tuyibí Muhammad al-Anqar –el tuerto- . Este juró fidelidad a ῾Abdarrahmãn III cuando subió al trono en el 912. Los Banu Qasi desaparecieron por completo de la escena política y los tuyibíes consolidaron su dominio en Zaragoza y en toda la Marca Superior. Muhammad permaneció leal al califa hasta su muerte en el año 925. A su muerte, su hijo Hãsim fue nombrado gobernador en la región por el califa. Fue una medida inteligente: ῾Abdarrahmãn III quería fortalecer el poder de los tuyibíes para evitar guerras civiles entre diferentes familias y facciones por el control de la Marca Superior, tal y como había ocurrido en época emiral.

Hãsim murió muy pronto, en el 930, y en el 931, el hijo de este, Muhammad Ibn Hãsim fue nombrado gobernador por ῾Abdarrahmãn. Esto suponía tres generaciones de gobernadores tuyibíes en la Marca. El flamante califa consiguió su objetivo de reforzar a los tuyibíes en la zona, hasta el punto de que Muhammad Ibn Hãsim se sintió con las suficientes fuerzas como para no pagar el tributo que debía a Córdoba en el año 934.

La reacción de ῾Abdarrahmãn III no se hizo esperar. El califa, que luchó a lo largo de todo su reinado por asentar su autoridad, no podía dejar sin castigo este acto de rebeldía. En el 935 realizó una campaña contra la ciudad, que resistió. Entonces volvió en la primavera del 937 con un ejército mucho mayor y sitió la ciudad. Los zaragozanos tuvieron que rendirse. El pragmático califa confirmó como gobernador a Muhammad Ibn Hãsim, pero a cambio los zaragozanos debían pagar un impuesto anual a Córdoba, entregar rehenes, cortar las relaciones con los cristianos, no acoger a esclavos u otras gentes huidas del poder califal, no tomar represalias contra los que habían apoyado al califa, y facilitar hombres y dinero para las campañas contra los cristianos.

A partir de entonces, mientras duró el califato, nadie en la Marca Superior contestó la autoridad de los tuyibíes, vasallos de los califas de Córdoba, y ningún tuyibí se rebeló contra sus califas. A los reinos cristianos les tocó jugar el papel de pagar impuestos para no ser atacados y sufrir las incursiones y saqueos de los musulmanes, sobre todo en época de Almanzor, que fue un verdadero azote para los cristianos.

Los tuyibíes gobernaron de manera estable la marca durante todo el califato y sobrevivieron a la disolución del mismo en 1018, convirtiéndose la Marca Superior en uno de los reinos taifas más prósperos e importantes de Al-Andalus. Fueron reemplazados en el 1038 por los Banu Hud, familia que dio gobernantes de la talla de Al-Muqtádir y Al-Mu᾿tamín, bajo los cuales la ciudad de Zaragoza alcanzó el máximo esplendor de su historia.

Santiago Navascués Alcay

Licenciado en Historia por la Univ. de Zaragoza

BIBLIOGRAFÍA

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  • Lacarra, J.Mª; Historia política del reino de Navarra. Desde sus orígenes hasta su incorporación a Castilla (I), Biblioteca Caja de Ahorros de Navarra, Pamplona, 1972-1973.
  • Lacarra, J.Mª; Estudios dedicados a Aragón, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 1987.
  • Viguera Molins, Mª J.; Aragón musulmán, Mira editores, Zaragoza, 1988.

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