BARTOLOMÉ JUAN LEONARDO DE ARGENSOLA

El 26 de agosto de 1561 nació en Barbastro Bartolomé Juan Leonardo de Argensola. Fue un poeta e historiador aragonés del Siglo de Oro (1562-1631).

Al igual que hizo su hermano Lupercio, en 1574 estudió jurisprudencia y filosofía en Huesca y más tarde, tutelado por Andrés Scoto, historia antigua y retórica en Zaragoza.

Posteriormente, se formó en Derecho Canónico y Teología, entre 1581 y 1584, en la Universidad de Salamanca. Es entonces cuando conoció ni más ni menos que a Fray Luis de León, uno de los personajes más destacados del Siglo de Oro español con quien compartía su gusto por los clásicos griegos y romanos. Sus primeros poemas son de esta época. Ese mismo año, a la edad de veintidós años, fue ordenado sacerdote. Para ello fue necesario una dispensa papal, ya que aún era demasiado joven como para ser ordenado sacerdote.

Siempre estuvo muy unido a su hermano Lupercio, ambos siguieron los mismos pasos. Lupercio fue, hasta que murió, secretario del quinto duque de Villahermosa, Fernando de Aragón y Gurrea. Al morir el duque quedó liberado de sus servicios y llegó a ser secretario de la emperatriz María de Austria. Más aún, fue nombrado Cronista mayor del Reino de Aragón en 1599, cargo que ocuparía hasta su muerte. Por último, A la muerte de la emperatriz en 1603, abandonó la corte y en 1610 se asentó en Nápoles como secretario del conde de Lemos, virrey de Nápoles, puesto en el que fue sucedido por su hijo Gabriel. Allí fue uno de los principales impulsores de la Academia de los Ociosos, cuyo integrante más ilustre fue Quevedo. Sin embargo, murió repentinamente.

Si Lupercio fue secretario de Fernando de Aragón y Gurrea, quinto duque de Villahermosa; nuestro hombre, Bartolomé Argensola, ejerció como rector parroquial de los estados del duque hasta la muerte de este en 1592, lo que le valdría el apelativo de «rector de Villahermosa». Si su hermano fue secretario de María de Austria, nuestro personaje en 1601 fue nombrado capellán de la emperatriz María de Austria y, a su muerte, desde 1603 a 1610, deambuló entre Valladolid y Madrid, siguiendo a la Corte. Por aquel entonces la Corte no residía en un solo lugar, sino que era itinerante. En esos años publicó la Conquista de las Islas Molucas”, encargada por comisión del conde de Lemos, presidente del Consejo de Indias. Fue en estos años cuando conoció a Cervantes y a Lope de Vega, estando al corriente de sus escritos.

Al marchar el Conde de Lemos a tomar posesión del Virrenaito de Nápoles en 1613, este lo acompañó como parte de su séquito de escritores. Allí hizo algunos trabajos en la Academia de los Ociosos. Tras la defunción de su hermano en 1615, el puesto de cronista de la Diputación del Reino de Aragón quedó vacante y le sustituyó en el cargo. Al fin y al cabo, ¿quién mejor que él para reemplazar a su hermano? Por último, acabó siendo Cronista Mayor de la Corona de Aragón desde el año 1618.

Tras su muerte, su sobrino recopiló sus poemas y los unió a los de su padre Lupercio, para publicarlos con el título: “Rimas de Lupercio y del doctor Bartolomé Leonardo de Argensola en 1634.

En poesía los dos hermanos apostaban por la sencillez y la imitación de los clásicos frente al barroquismo de Góngora y en teatro eran admiradores de la tragedia clásica frente a las modernidades y extravagancias de Lope de Vega, por lo que Bartolomé recibió el elogio de Cervantes, quien tenía el mismo parecer sobre la dramaturgia.

Como cronista de la Corona de Aragón completó los “Anales de la Corona de Aragón” de Jerónimo Zurita, labor que ya había iniciado su hermano Lupercio y escribió Alteraciones populares de Zaragoza en 1591”, hechos de los que fue testigo junto con su hermano. Así pues, Bartolomé de Argensola constituye una de las principales fuentes para el estudio de la Corona de Aragón en la Edad Moderna.

Hoy en día, se rinde a ambos hermanos merecidos honores. En la plaza de San Pedro Nolasco de Zaragoza existe un monumento conmemorativo dedicado a los dos hermanos Argensola, realizado por José Bueno Gimeno en 1922. Su vivienda, en Barbastro, ha sido usada como biblioteca municipal y su apellido ha dado nombre a una calle y a un instituto en la ciudad que le vio nacer.

 

Santiago Navascués Alcay.

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza.