EL COCODRILO DE ORDESA

El Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza tiene en su fondo el llamado cocodrilo de Ordesa, aunque en realidad debería llamarse el cocodrilo de Añisclo, que es donde realmente se recuperó. 

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Fósil del cráneo del cocodrilo de Ordesa-Añisclo

Se trata un cráneo de un cocodrilo marino de unos 50 millones de años de antigüedad recuperado hace más de 20 años en la Faja la Pardina -Añisclo, Parque Nacional de Ordesa- a más de 2000 metros de altura por parte del equipo del Instituto Català de Paleontología (ICP) con permiso de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón. En algunos medios se dice que se encontró en la Faja de las Flores en el valle de Ordesa, pero desde el ayuntamiento de Fanlo nos han indicado que donde se recuperó fue en Añisclo. Ambos valles están incluidos en el Parque Nacional de Ordesa. El equipo del ICP intentó la extracción del fósil de la roca, pero las dificultades técnicas lo impidieron, ya que la composición del fósil es similar a la roca que lo contiene. Por esa razón, se depositó en el Museo y quedó guardado en el almacén de este, esperando el momento adecuado para sacarlo a la luz.

Este fósil nos cuenta la historia de lo diferente que eran los Pirineos hace 50 millones de años. El cocodrilo Ordesa-Añisclo vivía en un mar tropical similar al que podemos encontrar en la costa del caribe. Una vez muerto, su cráneo cayó al fondo marino donde quedó enterrado con muchos otros restos de conchas de la época. Allí fosilizó y quedo conservado. Mucho más tarde, colosales fuerzas tectónicas levantaron esta rocas y otras más para plegarlas y formar lo que conocemos como los Pirineos. Por tanto, nuestro querido cocodrilo no vivía en las montañas, ni fuera del agua.

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Equipo dirigido por José Ignacio Canudo.

Actualmente, el ejemplar se encuentra en el interior de la roca, tal y como se encontró, y se pueden observar fragmentos de hueso en la roca que hace suponer que se encuentra el cráneo completo en su interior. Cuando se extrajo de Añisclo, los paleontólogos del ICP intentaron separarlo de la roca, pero no se pudo con las técnicas del momento. Por esa razón se guardo en las colecciones del Museo y nunca fue expuesto, ni se ha realizado estudios científicos en profundidad que lo describan, a pesar de ser posiblemente el cráneo de una nueva especie. 

José Ignacio Canudo

Director Museo de Ciencias Naturales de Zaragoza