LA CONQUISTA DE TORTOSA

Las conquistas de Ramón Berenguer IV
Las conquistas de Ramón Berenguer IV

En 1148 Ramón Berenguer IV conquistó Tortosa. El objetivo era ocupar Lérida, Tortosa y Fraga, donde fracasó Alfonso I el Batallador; para unir territorialmente al reino de Aragón con el condado de Barcelona. La pregunta que cabría hacerse es desde cuándo Tortosa y Lérida son catalanas y Fraga aragonesa.

Todo comenzó con la muerte de Alfonso I el Batallador sin descendencia en el año 1134, tras intentar tomar Fraga. En su testamento cedía el reino de Aragón a las órdenes militares. Los aragoneses incumplieron el testamento de Alfonso, siendo sucedido como rey por su hermano Ramiro II el Monje. La función de Ramiro era colgar los hábitos momentáneamente y casarse para proporcionar un heredero del reino. De su matrimonio con Inés de Poitou nació Petronila, a quien desposó en el año 1137 con el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV. Una vez cumplida su función, Ramiro II volvió a la vida monacal y cedió el gobierno al conde de Barcelona. No obstante, aunque desde el año 1137 no ejerciera como tal, Ramiro II fue rey de Aragón hasta su muerte en el año 1157. No existe ninguna duda de que desde 1137 quien gobernaba el reino era Ramón Berenguer, pero es igual de claro que nunca fue rey de Aragón. Nunca jamás osó titularse como “rey”, ni siquiera a la muerte de Ramiro II. La reina de Aragón era Petronila, aunque por ser mujer no gobernara. Será el hijo de ambos, Alfonso II, quien administrará ambos territorios como rey de Aragón y conde de Barcelona. La titulación que siempre ostentó Ramón Berenguer IV fue la de “conde de los barceloneses y príncipe de los aragoneses”, aunque en algunos documentos aparece como “reinante en Aragón y Zaragoza” -1138-, “dominante en Aragón, Sobrarbe, Ribagorza, y en Barcelona” -1140-, o “reinante en Aragón, en Sobrarbe, Ribagorza y Pallars, y en Barcelona, Huesca y Zaragoza” -1141-. Por consiguiente, sus conquistas podían incorporarse, tanto al reino de Aragón como al condado de Barcelona.

Hacía más de un siglo que los aragoneses y barceloneses se disputaban los derechos de conquista de Fraga y Lérida. Algunos investigadores opinan que en un primer momento Tortosa fue aragonesa, ya que los primeros documentos de la ciudad se fechaban por el “año de la Era” –algo común en Aragón a mediados del siglo XII- y no por el “año del Señor”; pero este argumento no es tan sólido como para que sea incuestionable. Como casi siempre todo es mucho más complicado. Para resolver la cuestión es importante saber cómo se conquistó la ciudad.

A las tropas aragonesas y barcelonesas se sumaron las del conde Guillermo de Montpellier, el cual murió antes del ataque, pero que fue sustituido por su hijo, Guillermo. Su muerte hizo que el conde barcelonés no tuviera que cederle la soberanía de la ciudad como había acordado. Ramón Berenguer también cerró un acuerdo con Génova, a cambio de una  parte de la ciudad; y con el papa Eugenio III, que extendió a través de una bula, a los participantes en el ataque a Tortosa, los privilegios otorgados a los cruzados a Tierra Santa. Gracias a todo esto, algunos caballeros normandos e ingleses se sumaron al ataque, en el que también participaron tropas de Pisa. Un contingente plurinacional costeó el litoral desde Barcelona hasta el delta del Ebro, donde remontaron el río para llegar ante la ciudad. Una vez delante de sus puertas, dispusieron el asedio, ya que los musulmanes se habían refugiado en el recinto amurallado con la esperanza de recibir ayuda desde Valencia; ayuda que nunca llegó.

Una vez conquistada, la ciudad se dividió entre los genoveses y el conde de Barcelona. Entre los hombres que se quedaron en el lugar, había parte del contingente de cruzados anglonormandos, que prefirieron no seguir hacia Tierra Santa y aprovechar las ventajas y regalos del nuevo marqués de Tortosa. Estos se convirtieron en parte de la nueva oligarquía de la ciudad, tanto ingleses como normandos y flamencos, dando lugar a nuevos apellidos en la zona como Anglès –Inglés-, Flamenc –Flamenco- y de Gal·les -de Gales-. Aquellos que hablan sobre purezas raciales si supieran estas cosas, se sonrojarían. En 1153 los genoveses vendieron su parte de la ciudad al conde.

Al año siguiente conquistó Lérida y en febrero de 1150 se tituló como “conde, dominante en Aragón, Zaragoza, Tortosa, Lérida y Barcelona”. En marzo de ese mismo año apareció como “conde de los barceloneses y príncipe de los aragoneses, marqués de Tortosa y duque de Lérida” Entre 1151 y 1157 se hizo llamar “conde de los barceloneses, príncipe del reino de los aragoneses, marqués de Tortosa y Lérida, y duque de Provenza”. Por último acabó simplificando su titulación a finales de 1157 con la fórmula “conde los barceloneses y príncipe de los aragoneses”.

De todo esto lo que se concluye es que Lérida, Fraga y Tortosa no fueron integradas, ni en el reino de Aragón ni en el condado de Barcelona. Fue un siglo más tarde cuando Lérida y Tortosa formaron parte de Cataluña y no fue hasta el siglo XIV cuando Fraga fue definitivamente aragonesa. Por el contrario, las conquistas de Alcañiz, Calaceite, Valderrobres, Beceite y Mirambel fueron incluidas en el reino de Aragón desde el primer momento de su ocupación.

 

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza.