EL CANFRANERO

En 1882 Alfonso XII inauguró las obras del ferrocarril de Canfranc. Los trabajos no fueron un camino de rosas. El proyecto no estuvo exento de reticencias a ambos lados de los Pirineos y el tránsito de viajeros y mercancías en la línea, una vez construida, estuvo lleno de altibajos.

Estación de Canfranc
Estación de Canfranc

Juan Bruil, director del Banco de Zaragoza, fue el primero en presentar en 1853 un proyecto para construir un ferrocarril desde Zaragoza hasta Pau, pasando por Canfranc. Desde 1865 a 1880 una comisión hispano-francesa inició trabajos en ambas vertientes de los Pirineos y acabó acordando la ruta definitiva a través del túnel de Somport. Finalmente, fue en 1882 cuando se inauguraron las obras.

Se había fijado un plazo de 6 años para la culminación del proyecto pero 11 años después el ferrocarril sólo llegaba hasta Jaca, llevándose por delante a la Sociedad Anónima Aragonesa, principal impulsora de la idea. A pesar de que el tramo hasta Jaca ya estaba terminado, tardaron cinco años más en poner en funcionamiento el tramo Huesca-Jaca. Faltaba todavía el tendido Jaca-Canfranc. Se trataba de 21 km. con un desnivel de 400 m. y varios puentes, viaductos y túneles por construir, entre los que destacaba el de Somport, de 7 km., a través del cual se cruzaba la frontera. Además, los militares españoles no confiaban en la construcción de un nuevo paso con Francia, por lo que se retrasaron los permisos y hubo que reparar un gran número de fortificaciones militares.

La exigencia de la terminación del canfranero se convirtió en un clamor de la sociedad aragonesa en los últimos años del siglo XIX y principios del siglo XX. Por fin, en 1928 se inauguraría la línea, y al año siguiente comenzaría su explotación, en la que jugará un importante papel la gran Estación Internacional construida en Canfranc, de utilización conjunta hispano-francesa.

En septiembre de 1931 se inició un incendio en el vestíbulo de la estación que destruyó el restaurante y afectó a la techumbre de la estructura. Más que una estación de tren, constituye un monumento histórico de valor incalculable que, afortunadamente y tras muchos años de lucha, se ha conseguido que se restaure.

Los años de esplendor de la línea coinciden con la Segunda Guerra Mundial. Esto se debe a que desde los puertos portugueses se dirigían importantes volúmenes de mercancías que cruzaban España y, tras pasar por Canfranc, entraban en Francia para dirigirse hasta Suiza, país que mantuvo su condición neutral en el conflicto. Allí, en Suiza, se cambiaba el wolframio que llegaba a través del canfranero y con el que los nazis reforzaban el acero de sus tanques, por oro suizo.

En los años siguientes a 1945, tras acabar la Segunda Guerra Mundial, se cerraron las fronteras pirenaicas y también el canfranero para evitar la incorporación al ejército maqui de los republicanos exiliados a Francia.

En 1949 se reanudó la línea, que desde 1954 a 1959 vivió una nueva Edad de Oro, puesto que canalizó gran parte de las exportaciones de la huerta valenciana a Francia. Este tráfico, en la campaña del 1962-1963, se desplazó a Irún y Port Bou, ya que estas estaciones contaban con las instalaciones que permitían llevar a cabo el cambio de ejes –las vías francesas tenían un ancho diferente a las españolas-, agilizando el intercambio de mercancías. También influyó en esta decisión, que no se aplicara en Canfranc las tarifas especiales de Iberiatarif.

El canfranero había quedado gravemente afectado. Finalmente, el 27 de marzo de 1970 se cerró el tráfico internacional tras el derrumbe del puente de L’Estanguet fruto del descarrilamiento de un tren de mercancías francés. Esto generó una drástica reducción del tráfico ferroviario y marcó el inicio de su decadencia.

En las últimas décadas ha habido deseos de reapertura de la línea internacional y del túnel ferroviario del Somport para conectar ambos lados de los Pirineos. Los argumentos esgrimidos son que la reapertura del paso, permitiría la descongestión de las líneas de Irún y Port Bou y que hay una menor distancia, reduciendo costes de transporte.

Quizás haya quien no quiera que la línea del Canfranc le haga la competencia a las de Irún y Port Bou y prefiera ver saturadas estas dos últimas rutas.

Santiago Navascués Alcay

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza

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