LA MARCA SUPERIOR: TIERRA DE FRONTERA (I PARTE)

En el 622 d.C., el islam emerge en la península arábiga como un huracán de la nada. En apenas un siglo construirá un imperio que abarcará desde el Indostán hasta los Pirineos, regido desde Damasco –Siria– por los califas de la familia Omeya, siendo estos califas una especie de mezcla entre emperador y papa. Los musulmanes creen que su religión es universal e intentan convertir al mundo entero. Es por eso que extienden su imperio a la vez que su religión.

califato Omeya
Extensión del califato Omeya

El avance musulmán por el norte de África, que es desde donde llegaron a la península ibérica, duró unos treinta años y fue muy duro, pues tuvieron que hacer frente a los bereberes, aquellos que hablaban “ber, ber, ber” y no se les entendía, de ahí el nombre.

ÉPOCA DE LA CONQUISTA Y CREACIÓN DE LA MARCA SUPERIOR

En el 710 d.C., una vez los musulmanes controlan el norte de África, la situación en el reino visigodo es la siguiente: hay una guerra civil por el trono entre el rey Don Rodrigo y Agila, hijo del anterior rey Witiza, que se le opone en el noreste, además de rebeliones de vascones a los que los visigodos no pudieron controlar en dos siglos.

Cuando los árabes llegaron al estrecho de Gibraltar, ni los visigodos ni los musulmanes sabían nada los unos de los otros. El gobernador del norte de África informó al califa de Damasco y el califa le dijo que tuviera cuidado y no enviara a sus hombres a un mar de enfurecidas olas. A continuación el gobernador le informó de que se trataba de un estrecho. Esto es una muestra del escaso conocimiento que tenían los musulmanes en este momento del Mediterráneo.

En el año 710 d.C., Tarif desembarcó en Tarifa al mando de 400 hombres para realizar comprobaciones del territorio y regresó a África. En el 711 d.C., el general Tariq desembarcó un poco más al este donde hay un peñón, que se llama Gibraltar, en árabe Yabal Al-Tariq, que significa montaña de Tariq, y de ahí el nombre de Gibraltar. Esta ya no es una misión de exploración sino de conquista, compuesta por miles de soldados, en su mayor parte bereberes, recientemente islamizados. En la crónica de Ajbar Maŷmúa se nos dice que Tariq cruzó el estrecho con unos 7.000 hombres. Los barcos más grandes no transportaban más de 200 soldados. Probablemente, según nos cuentan las crónicas, no hubo más que cuatro barcos, por lo que los musulmanes tuvieron que atravesar durante varios días el estrecho en una difícil operación. Lo que es indicativo de la clase de oposición que tuvieron por parte de los lugareños.

Mientras ocurría todo esto, el rey Rodrigo estaba al norte en una campaña contra los vascones. En junio se enteró de lo ocurrido y en julio, en algún lugar de la provincia de Cádiz, tuvo lugar la batalla de Guadalete, en la que el ejército visigodo fue absolutamente derrotado. Solo con esta batalla el estado visigodo se vino abajo. Según las crónicas, una facción del ejército traicionó a Rodrigo, siendo gran parte de los traidores partidarios de Agila. Cuenta la leyenda que el rey Rodrigo violó a la hija de Don Julián, el gobernador godo de Ceuta y, como venganza, este proporcionó las naves a los musulmanes y les enseñó el camino para conquistar la península.

No hubo resistencia a los invasores, además algunos de estos bereberes que llegaron no se convirtieron al islam y eran cristianos. En la oleada del 711 la mayoría eran bereberes. Entre el 712 y el 714 llegaron otros 10.000 árabes y entre el 714 y el 741 llegaron unos 50.000 hombres de procedencia siria, yemenita, egipcia, árabe, etc. En total eran unos 72.000 mientras los hispano-godos eran unos 4.500.000. Toda la península se ocupó mediante pactos, capitulaciones y acuerdos. Todo esto nos da a entender la extrema debilidad de la monarquía visigoda, causada por un enfrentamiento civil y contra los habitantes de la periferia; el tremendo descontento de los judíos, a los que se les prohibía casi todo; y el descontento de la mayoría de la población ante la acumulación de privilegios de la aristocracia guerrera.

Tariq no informó ni al califa ni a nadie de sus conquistas, y cuando el califa se enteró, mandó en el 712 d.C. una expedición de 10.000 árabes comandada por Musa ibn Nusayr para controlar la situación. El itinerario que siguieron los conquistadores fue el de las antiguas calzadas romanas. En el 713 ya había ocupado Mérida y Toledo. Tras asegurarse la retaguardia ocupando Córdoba, Sevilla, Mérida y Toledo, aparecieron en el 714 en Zaragoza, ya que, como dice José Luis Corral: “el control del territorio pasaba por la ocupación de los principales centros urbanos y Zaragoza era uno de ellos.”

En la península ibérica hubo una imposición en los territorios controlados por los visigodos de un nuevo poder; y en el norte, en las zonas montañosas, pueblos independientes que no habían sido controlados por los visigodos y que les daba igual quien gobernara al sur. Los musulmanes, a cambio de impuestos, que eran menos que los que pagaban en el estado hispano-godo, permitían el culto cristiano, el control de la población local, su autogestión, etc. A esta población cristiana que vivía en Al-Andalus se les denominó “mozárabes”. En otros territorios, la población autóctona se convirtió al islam. No se produjo una imposición. En aproximadamente un siglo, el 80% de la población de Al-Andalus adoptó esta religión, la mayoría por interés económico, son los llamados “muladíes”, cristianos convertidos al islam.

Zaragoza no fue una excepción. La llegada debió de ser pacífica. Los lugareños sabían que los conquistadores aparecerían enseguida y la mayoría optaron por rendirse sin resistencia. Tan solo algunos nobles visigodos y altos cargos de la Iglesia emigraron al norte, buscando refugio en las montañas de los Pirineos. No hay datos de la ocupación de Zaragoza, pero probablemente, como ocurrió en otras ciudades, a la población local lo mismo le daba estar sometida a la aristocracia visigoda que a los musulmanes e incluso algunos sectores, como los judíos, puede que los vieran como libertadores, ya que habían sido perseguidos durante décadas y con el cambio de autoridades su situación podía mejorar.

La concesión de un buen número de facilidades a aquellos que se convirtieran al islam hizo que la ciudad se islamizara a marchas forzadas. Arabizaron el nombre de la Caesaragusta hispano-visigoda, llamándola Saraqusta o también “Medina Albaida”La Ciudad Blanca-, haciendo alusión a la gran cantidad de yeso y cal que había en la zona y a las casas recubiertas de este material que les daba ese característico color blanco. Pronto se construyó la mezquita mayor, probablemente sobre la catedral visigoda de San Vicente, en cuyo emplazamiento se encontraba anteriormente el templo del foro romano y, en la actualidad, la Seo de San Salvador.

El hijo del conquistador Musa ibn Nusayr, llamado Abd al-Aziz, fue nombrado gobernador de la provincia de Al-Andalus por el califa. Aziz se dio cuenta de que los califas Omeyas empezaban a tener dificultades, a causa de la extensión de su imperio, y que era difícil de gobernar, así que intentó crear un reino propio. Sin embargo cometió el error de hacerlo a la manera visigoda: se casó con la viuda del rey Rodrigo y el califa lo depuso y mandó asesinar.

En 41 años se sucedieron 21 gobernadores de Al-Andalus, muchos de ellos no eran nombrados por el califa, sino que eran encumbrados o depuestos por el ejército. Los andalusíes cada vez se alejaban más de los califas y se administraban y gobernaban por su cuenta. Esto generó muchos enfrentamientos, lo que no impidió que los musulmanes cruzaran los Pirineos y llegaran hasta los mismísimos Alpes. A pesar de ello, fueron derrotados por los francos en el 732 d.C. en la batalla de Poitiers, lo que les obligó a replegarse al sur de los Pirineos. No fue una gran victoria, ya que los francos tan sólo derrotaron a una pequeña avanzadilla. Los musulmanes no avanzaron más a causa de sus problemas internos y sus guerras civiles en Al-Andalus, amén de sus conflictos en Damasco, pero no porque se les plantara cara.

A parte de Zaragoza, las únicas ciudades de la zona eran Huesca y Tarazona, que nunca jamás alcanzaron la importancia de Zaragoza. Entre los años 718 y 750, se crearon marcas o provincias fronterizas con el mundo cristiano del norte. Zaragoza, debido a su centralidad y a su carácter vertebrador del territorio, se convirtió desde el primer momento en capital de una de ellas, de la Marca Superior, donde hubo una fuerte presencia de yemeníes, que eran aquellos árabes procedentes del sur de la península arábiga, que llegaron con el contingente de Musa Ibn Nusayr en el 712 para controlar la expedición de Tariq. Por ello, los primeros gobernadores de la Marca eran yemeníes.

En el 740 estalló una revuelta de bereberes en Al-Andalus debido a que ellos habían sido los primeros en llegar a la península pero las mejores tierras se las habían repartido entre los refuerzos árabes que llegaron al año siguiente. Zaragoza, debido a que predominaban los árabes yemeníes, se libró de la sublevación. Pero el emir –rey- Ibn Qatan llamó a unos 30.000 sirios para sofocar la rebelión de los bereberes y esto tuvo sus consecuencias para la ciudad. En principio estos sirios eran enemigos de los bereberes y partidarios de los árabes del norte, de los yemeníes de Zaragoza. Sin embargo, una vez acabaron con la revuelta bereber, depusieron y asesinaron al emir Ibn Qatan, que los había llamado. Un hijo de este se refugió en Zaragoza, oponiéndose a los sirios. Se acabó produciendo una guerra civil entre árabes del norte y árabes del sur que afectó a la ciudad.

En el 750 los abásidas depusieron a los califas omeyas, instaurando el califato abásida con capital en Bagdad. Toda la familia Omeya fue asesinada, salvo ῾Abdarrahmãn, que huyó al norte de África. Coincidiendo con estos acontecimientos, el emir cordobés Yῦsuf al-Fihrῖ nombró gobernador de Zaragoza al yemení Yῦsuf as-Sumayl, que aunque fuera yemení, al igual que la aristocracia zaragozana, fue acompañado de doscientos miembros de la tribu de quraysíes, a la que había pertenecido Mahoma, con lo cual humillaron a los yemeníes zaragozanos por su superior origen.

As-Sumayl se pudo mantener en el gobierno de la ciudad porque consiguió abastecer a Saraqusta de alimentos, que eran una carestía a causa de una horrible sequía que se prolongó desde el 748 al 753.

Una vez solucionado el problema, los yemeníes, que contaban con un gran apoyo en la zona, asediaron Saraqusta, donde se encontraban los quraysíes de As-Sumayl, que les habían humillado previamente. As-Sumayl pidió ayuda al emir Yῦsuf, que le envío refuerzos, con lo que los yemeníes tuvieron que levantar el asedio.

En el año 755, Yῦsuf estaba guerreando junto con As-Sumayl contra los cristianos de los Pirineos. Los territorios al norte del valle del Ebro también habían sido ocupados pero no había una fuerte presencia musulmana. Estos territorios, como toda la península, fueron conquistados mediante pactos, cuyo incumplimiento justificaba una expedición de castigo. Los montañeses pirenaicos continuamente incumplían estos pactos y los musulmanes dirigían continuamente expediciones de castigo contra ellos. Por si eso no bastara, la ocupación de estos lugares no era permanente y a pesar de que muchos habitantes del valle del Ebro se convirtieran al islam por intereses políticos, siguieron manteniendo buenas relaciones con sus hermanos del norte.

A la vez que ocurría todo esto, el Omeya ῾Abdarrahmãn, cuya familia había sido asesinada, iba deambulando por el norte de África, huyendo del califa abásida. Cuando Yῦsuf estaba guerreando en el norte, se enteró del desembarco de ῾Abdarrahmãn en Almuñécar y acudió a su encuentro pero fue derrotado por el Omeya, que se autoproclamó emir en Córdoba, fundando un emirato totalmente independiente del califato de Bagdad y ordenó la ejecución de As-Sumayl, sustituyéndolo en el cargo de gobernador de Zaragoza por un antiguo esclavo suyo, llamado Badr, leal a su persona y no al antiguo emir Yῦsuf.

En la segunda parte, que se publicará el miércoles 20, hablaremos de la Marca Superior durante el emirato de Córdoba.

Si quieres saber más, pincha en el enlace.

LA MARCA SUPERIOR: TIERRA DE FRONTERA (II PARTE)

Santiago Navascués Alcay

Licenciado en Historia por la Univ. de Zaragoza

BIBLIOGRAFÍA

  • Cervera Fras, M ª J.; El reino de Saraqusta, Caja de Ahorros de la Inmaculada, Zaragoza, 1999.
  • Corral Lafuente, J.L.; Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118),Ayuntamiento de Zaragoza, Zaragoza, 1998.
  • Lacarra, J.Mª; Historia política del reino de Navarra. Desde sus orígenes hasta su incorporación a Castilla (I), Biblioteca Caja de Ahorros de Navarra, Pamplona, 1972-1973.
  • Lacarra, J.Mª; Estudios dedicados a Aragón, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 1987.
  • Viguera Molins, Mª J.; Aragón musulmán, Mira editores, Zaragoza, 1988.

 

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