SANCHO RAMÍREZ Y AL-MUQTÁDIR: DOS COLOSOS ENFRENTADOS (II PARTE)


Panel decorativo de la Aljafería
Panel decorativo de la Aljafería

Si recordáis, el domingo publicábamos la primera parte del artículo en la que hablábamos de los antecedentes, de la situación política previa de la taifa de Zaragoza y de cómo se hizo con el poder la familia Banῦ Hῦd.

Hoy, en la segunda parte, el protagonista de nuestro artículo es Al-Muqtádir, el más importante gobernante de la dinastía hudíta. En esta parte vamos a ver como Al-Muqtádir fue poco a poco solventando los problemas con los que se fue encontrando hasta transformar la taifa de Saraqusta en una de las más poderosas y prósperas de Al-Andalus.

AL-MUQTÁDIR

Como ya he explicado en la primera parte del artículo, la taifa de Saraqusta estaba rodeada de reinos cristianos que la sometían a parias. Pero Al-Muqtádir fue un monarca muy hábil que convirtió esta desventaja en una ventaja. Tan pronto contraía parias con los reyes de Castilla, como con los reyes de Navarra, de Aragón o con los condes de Barcelona. De manera que si el rey de Aragón hacía la guerra a Al-Muqtádir , cosa que ocurría cuando no se sometía a las parias de Aragón, y este había contraído una paria con el rey de Castilla, el rey de castellano debía enfrentarse al Reino de Aragón. Así, consiguió enfrentar a los reinos cristianos del norte.

Estos impuestos sirvieron para que los reinos cristianos reforzaran sus ejércitos. Eran una fuente de riqueza, hasta el punto de que, en la época, los reinos del norte peninsular eran los únicos reinos de la cristiandad que disponían de moneda de oro. En un principio, para obtener esta enorme cantidad de dinero, se sobrecargó al campesinado de la taifa con unos fuertes impuestos, pero Al-Muqtádir, gracias a sus dotes diplomáticas y militares, se hizo con la taifa de Tortosa, con la de Denia, consiguió el vasallaje de la taifa de Valencia y, por último, se apoderó de la taifa de Lérida. Con esto conseguía salida al mar y que llegaran innumerables riquezas con las que pagar las parias a través del comercio en el Mediterráneo.

Sin embargo, los primeros años del gobierno de Al-Muqtádir no fueron fáciles. Comenzó su reinado sin controlar siquiera todos los territorios de su taifa y sometido a parias por los reyes de Castilla y de Navarra. Lo primero que tuvo que hacer fue reducir a su obediencia a sus hermanos, que habían sido situados al frente de los diferentes territorios de la taifa y que pronto se alzaron como reyezuelos de sus ciudades. Salvo Lubb de Huesca, que reconoció a su señor y hermano, tanto Mundir en Tudela como Muhammad en Calatayud empezaron a acuñar moneda con su nombre y atribuirse títulos reales. En el año 1051 ya había sometido a tres de sus cuatro hermanos, excepto a Yúsuf al-Muzzafar de Lérida.

Al-Muzzafar incluso atacó a Al-Muqtádir para hacerse con el control de Zaragoza. Al-Muqtádir tuvo que aplacar a los reinos cristianos con el pago de parias para que no intervinieran en el conflicto. Incluso en 1058 intentó firmar la paz con su hermano de Lérida para evitar pagar parias al conde de Barcelona Ramón Berenguer I, pero no lo consiguió. Pagó parias al rey Fernando I de Castilla para que lo defendiera de Ramiro I de Aragón. No obstante, la situación es mucho más compleja ya que también las pagó en algún momento entre 1048-1063 a Ramiro I de Aragón, a García de Pamplona, a Armengol de Urgel y a Ramón de Cerdaña.

Por otra parte, en el año 1060 el reyezuelo eslavo Nabil de la taifa de Tortosa no pudo mantenerse en el trono por revueltas de sus súbditos y entregó la taifa de Tortosa a Al-Muqtádir a cambio de asilo político. Con esto, Al-Muqtádir conseguía tener salida al mar y rodear a Lérida. Ahora bien, cabría hacerse dos preguntas: la primera, ¿qué hacía un eslavo gobernando una taifa de la Península Ibérica?; y la segunda, ¿qué había producido la sublevación de los súbditos de Nabil?

Respecto a la primera pregunta, es un dato desconocido por la mayoría de la gente el hecho de que la palabra esclavo viene de eslavo. Esto es así porque en Al-Andalus se puso de moda que las familias adineradas tuvieran un fornido esclavo negro y otro esclavo eslavo protegiendo la entrada de la casa, demostrando de esta manera el poder de la familia, que llegaría desde los rincones más recónditos de África hasta el este de Europa. De hecho, los romanos llamaban a los esclavos servi, de donde viene nuestro vocablo “siervo”. Por consiguiente, había muchos esclavos eslavos en Al-Andalus. Y en cuanto a la segunda pregunta, lo cierto es que no sabemos el origen de la sublevación. Puede que fueran agentes del propio Al-Muqtádir los que la instigaran para apoderarse de la taifa, o que los súbditos quisieran tener al mando un hombre fuerte que resistiera a los reinos cristianos, como era Al-Muqtádir.

Ramiro I de Aragón intentó incorporarse territorios de la taifa de Saraqusta, pero apenas tenía fuerza militar. Además la taifa estaba protegida por Fernando I de Castilla, con quien Al-Muqtádir había contraído parias. En 1063 el aragonés sitió Graus.  Al-Muqtádir en persona, al frente de un ejército con un contingente de tropas castellanas dirigidas por Sancho, el futuro Sancho II de Castilla y que tal vez contaba en sus mesnadas con el emblemático Cid, consiguió rechazar a los aragoneses, que perdieron en esta batalla a su rey, parece ser que asesinado a traición por un soldado árabe que se hizo pasar por cristiano y le clavó una lanza en la frente. A Ramiro I le sucedió su hijo Sancho Ramírez. Aquí, Al-Muqtádir se iba a encontrar con la horma de su propio zapato. A diferencia de su padre, que contaba con una pequeña fuerza, Sancho Ramírez, por medio del papa Alejandro II, que hizo una llamada a la cruzada contra los infieles, consiguió tropas de los condados francos. En 1064 tomó Barbastro, un emplazamiento militar estratégico. Esto fue un ensayo de las cruzadas que poco después tendrán lugar en Oriente para recuperar Jerusalén.

La reacción de Al-Muqtádir no se hizo esperar. Hizo un llamamiento en todo Al-Andalus a la yihad contra los cristianos y, apenas un año después, en 1065, recuperó Barbastro. Fue entonces cuando decidió adquirir el sobrenombre por el que ha pasado a la posterioridad de Al-Muqtádir Billah, que si recuerdan en la primera parte del artículo significa “el poderoso gracias a Dios”.

Pero Sancho Ramírez no era como su padre Ramiro I, y al año siguiente tomó el castillo de Alquézar. Para contrarrestarle, Al-Muqtádir firmó una paria con Sancho “el de Peñalen ” de Navarra, que con anterioridad mantenía buenas relaciones con Aragón.

Al-Muqtádir, por políticas matrimoniales de sus familiares, tenía muy buenas relaciones con la taifa de Denia, que era muy rica, ya que había sido una potencia económica y marítima. Pero esta estaba subordinada al gran Al-Mamún de Toledo, que en 1075 murió envenenado, y Al-Muqtádir aprovechó la ocasión. Sus agentes consiguieron movilizar a la población en favor del monarca zaragozano y en 1076 se entregó la taifa de Denia al rey de Zaragoza sin presentar batalla, con lo que sus dominios se extendieron hasta la actual Murcia.

Los dominios de Al-Muqtádir quedaban separados por la taifa de Valencia, gobernada por Abu Bakr, dependiente de Toledo, y en la órbita del rey de Castilla. Entonces nuestro zaragozano acudió con su ejército a Valencia y Abu Bakr se declaró vasallo de Al-Muqtádir. De esta manera, Valencia se convirtió en una taifa vasalla y, a cambio, Al-Muqtádir mantenía en el poder a este rey títere.

Su hermano Yúsuf al-Muzzafar de Lérida, que tan mal se lo había hecho pasar al principio de su reinado, ya no podía estar más rodeado. Entre 1071 y 1081 nuestro hombre concentró sus energías en apoderarse de los dominios de su hermano. Tras muchos enfrentamientos, consiguió apresarlo en la fortaleza de Rueda y que lo reconociera como soberano de Lérida.

La Península Ibérica a finales del reinado de Al-Muqtádir
La Península Ibérica a finales del reinado de Al-Muqtádir

En este mapa se ve la extensión final de los dominios de Al-Muqtádir, aunque fue un esfuerzo en vano porque previamente a su muerte en 1082 dividió sus posesiones entre sus hijos, cometiendo un grave error.

A su hijo Al-Mu᾿tamín le otorgó Saraqusta y la zona Occidental; y a su hijo Al-Mundir, Lérida, Tortosa y Denia.

Teniendo en cuenta que Aragón contaba por aquel entonces con un monarca de la talla de Sancho Ramírez, eran malos tiempos para dividir la taifa de Saraqusta.

Santiago Navascués Alcay

Licenciado en Historia por la Univ. de Zaragoza

BIBLIOGRAFÍA

  • Cervera Fras, M ª J.; El reino de Saraqusta, Caja de Ahorros de la Inmaculada, Zaragoza, 1999.
  • Corral Lafuente, J.L.; Historia de Zaragoza. Zaragoza musulmana (714-1118), Ayuntamiento de Zaragoza, Zaragoza, 1998.
  • Lacarra, J.Mª; Historia política del reino de Navarra. Desde sus orígenes hasta su incorporación a Castilla (I), Biblioteca Caja de Ahorros de Navarra, Pamplona, 1972-1973.
  • Lacarra, J.Mª; Estudios dedicados a Aragón, Universidad de Zaragoza, Zaragoza, 1987.
  • Viguera Molins, Mª J.; Aragón musulmán, Mira editores, Zaragoza, 1988.

 

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