ZARAGOZA Y LAS PRIMERAS ESCALERAS MECÁNICAS DE ESPAÑA

Existen inventos y avances tecnológicos que están tan insertados ya en nuestra vida cotidiana que nos parecen casi como lo más normal del mundo, pero que fueron tremendamente revolucionarios y transformaron la forma de entender y vivir en la sociedad actual. La telefonía, internet, la radio y la televisión, o el poder volar y viajar en apenas unas horas de una punta a otra del mundo, son ya desde hace tiempo algo cotidiano y que ha perdido ese cierto halo de magia y excepcionalidad.         

Pero vayamos con otros inventos que pueden parecen en comparación más mundanos, pero que también ayudaron a transformar, por ejemplo, el urbanismo de las ciudades. Uno de esos inventos fueron los ascensores. Que es cierto que civilizaciones como la romana llegaron a utilizar unos rudimentarios elevadores que sorprendían a propios y extraños en edificios tan icónicos como el Coliseo de Roma. Pero la invención del ascensor convencional se produce ya en el siglo XIX y lo transformó todo. Sin ellos, los edificios de viviendas u oficinas de más de cuatro o cinco plantas, y ya no digamos los rascacielos, habrían sido totalmente imposibles de idear. ¿Se imaginan tener que subir diez o más plantas sin ascensor? Aunque es posible que más de uno no tenga que imaginárselo y que lo haya vivido en sus carnes con el famoso apagón eléctrico generalizado que vivimos en España hace tan solo unos meses.     

Y otro de esos inventos hoy ya cotidianos y en el que me voy a centrar son las escaleras mecánicas. Hoy son algo de lo más normal, y lo encontramos en multitud de edificios públicos y privados e incluso en algunas calles de ciudades con muchas cuestas para poder salvar más cómodamente los importantes desniveles que pueden llegar a tener. Pero si para algún sitio fueron un invento clave, fue para los primeros centros comerciales tal y como los entendemos hoy en día.

El primer prototipo de escalera mecánica apareció en el año 1859 y fue obra del estadounidense Nathan Ames, quien la patentó como una «escalera giratoria», aunque lo cierto es que esta nunca pasó del plano y no llegó a construirse. Hubo que esperar varias décadas hasta ya a finales del siglo XIX, y más concretamente en el año 1896, cuando Jesse W. Reno construyó el primer modelo funcional, que fue instalado en el histórico parque de atracciones de Coney Island en Nueva York. Como ocurre con todo, con el paso del tiempo el modelo se fue perfeccionado. Sobre todo cuando Charles Seeberger y la famosa empresa de ascensores Otis Elevator Company desarrolló su propio modelo llegando hasta las escaleras mecánicas tal y como las conocemos.            

¿Pero cuándo y dónde se estrenó este revolucionario invento en España? Pues curiosamente no fue en grandes urbes como Madrid o Barcelona, sino que las primeras que se instalaron en el país estuvieron precisamente en Zaragoza y fue en el primer gran almacén comercial de la capital aragonesa. Nos vamos primero hasta el año 1934, cuando los empresarios suizos Edouard Worms y Henry Reisembach fundaron en Barcelona un gran almacén conocido como SEPU, acrónimo de Sociedad Española de Precios Únicos. Este seguía el modelo de almacenes comerciales creados en Estados Unidos y que se dedicaban a ofrecer una gran cantidad de productos a un precio único. Algo así como los antaño conocidos como «todo a cien». El éxito del negocio en la capital catalana hizo que este se extendiera y que llegara a Madrid y también a Zaragoza.

En este último caso, el SEPU abrió sus puertas en el año 1936, con un edificio de estilo racionalista proyectado por el arquitecto aragonés Miguel Ángel Navarro, hijo del también célebre Félix Navarro. Estos almacenes se establecieron en la calle Torre Nueva de Zaragoza, y estuvieron abiertos hasta no hace tanto, pues cerraron sus puertas en el año 2002. Inicialmente ocupaban la planta calle, el sótano, y la planta principal, estando el segundo piso del edificio dedicado a viviendas. Fue allí donde se instalaron las primeras escaleras mecánicas de España, que fueron inauguradas el 6 de marzo de 1936, apenas cinco meses antes del estallido de la Guerra Civil Española. Tenían una longitud de 4,80 metros, y constaban de una estructura de hierro con peldaños de madera. Es cierto que en comparación con las actuales era lenta y ruidosa, pero supusieron una auténtica revolución en la experiencia de compra de los clientes. Eso sí, tan solo permitía subir a la planta superior, donde había una exposición de juguetes, mientras que para bajar había que utilizar una escalera de toda la vida. Hoy en día, en España hay más de 14.000 escaleras mecánicas, pero no olvidemos que las primeras se instalaron en Zaragoza.

Sergio Martínez Gil

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza