ARAGONESES EN EL NUEVO MUNDO III – UN TUROLENSE EN LA CONQUISTA DE MÉXICO

El viernes 8 de noviembre de cumplen 500 años de la llegada de la expedición de Hernán Cortés a la capital del Imperio Azteca: Tenochtitlan. Situada en el emplazamiento de la actual capital mexicana, México D.F., la antigua ciudad de los aztecas se situaba en una isla en medio del lago Texcoco. Se trataba de una auténtica ciudad con canales urbanos, una “Venecia” americana que según algunos investigadores pudo llegar a tener hasta medio millón de habitantes, aunque otros estudios son algo más moderados colocando la cifra en torno a los 100.000.

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Documento del Archivo de Indias de Sevilla que recoge la marcha de Melchor a América (Fuente Diario de Teruel).

Siempre se ha dicho que los habitantes de los diferentes Estados de la Corona de Aragón tuvieron vetada su presencia en América hasta el siglo XVIII con la llegada de los Borbones, pero esto no es del todo cierto. A lo largo de los siglos XVI y XVII podemos encontrar varios ejemplos, y ese es el caso del turolense Melchor de Alavés. Toda aquella persona o mercancía que iba o venía de América tenía que pasar por la Casa de Contratación situada en Sevilla. En su archivo se puede encontrar hoy el acta que da fe del paso de Melchor hacia América en 1517, cuando decide embarcar en busca de fortuna. En ese documento se le menciona como “natural de Teruel, hijo de Pedro de Alavés y Constanza Marín, vecinos de Teruel”. Su periplo comenzó el 16 de marzo de 1517 asentándose en Cuba, desde donde participó en alguna expedición previa de exploración.

Finalmente, varias investigaciones han ido encontrando su nombre en varios documentos de la época situándolo como uno de los hombres de confianza de Hernán Cortés en la expedición que este inicia a comienzos de 1519. Esta fue finalmente dirigida a la conquista del Imperio Azteca, gobernado por Moztezuma II, de cuyos dominios se habían recibido informes de ser un poderoso imperio que atesoraba enormes cantidades de oro. Estas noticias removieron las apetencias de los colonos asentados en Cuba, comenzándose a preparar la expedición. Tras ordenar Hernán Cortés el encallar los barcos -lo de quemarlas fue realmente un mito-, para evitar que parte de sus hombres decidieran regresar a Cuba, se fundó la Villa Rica de Veracruz, la primera ciudad fundada por europeos en tierra firme del continente americano. Poco a poco, Cortés y sus hombres fueron contactando con los diferentes pueblos de América central, muchos de ellos sometidos por los aztecas y que estaban deseosos de librarse del poder de los mexicas. Ante esto, ambas partes no dudaron en conformar una alianza que les llevó, un 8 de noviembre de 1519, hace 500 años, a entrar a la magnífica Tenochtitlan.

El turolense Melchor de Avilés es nombrado en varios momentos y en diferentes circunstancias como capitán de las tropas de Cortés, como aseveran los cronistas de la época Antonio de Herrera y Francisco de Burgoa. Melchor fue uno de aquellos centenares de hispanos que entraron en la capital azteca quedando maravillados por su tamaño, las enormes construcciones como los templos, y maravillados ante las riquezas que tenían la posibilidad de conseguir.

Moctezuma siempre intentó evitar que los conquistadores llegaran a la capital, pero finalmente les recibió en son de paz en un primer momento. Pero las lógicas tensiones entre ambas partes, la ambición, el choque cultural, provocaron finalmente el estallido de la guerra que terminaría, en agosto de 1521, con la conquista del gran imperio centroamericano.

Melchor de Alavés estuvo presente en todo aquello, siendo protagonista de hechos cruciales en el asedio a la ciudad, como la construcción de varios bergantines que luego fueron transportados por tierra hasta el Lago Texcoco para así cerrar completamente el cerco a la capital. Tras la conquista terminó por asentarse como encomendero en el valle de Oaxaca, convirtiéndose en uno de los colonos más prósperos y con más ascendencia de la zona.

Sergio Martínez Gil

Lcdo. en Historia por la Univ. de Zaragoza